Domingo 13 de Agosto de 2017 a las 15:56

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CENTURIÓN Y LOS MEDIOS DOMINANTES

SANTA FE-ARGENTINA Ricardo Centurión ya es pasado en Boca Juniors. Su paso por el club fue –desde lo futbolístico-, bueno. Aportó desequilibrio, gol, compromiso, entrega y fue campeón. Para ello entrenó fuertemente; cumplió tácticamente; fue buen compañero; se destacó como un correcto empleado (futbolista) ante la patronal (Boca Juniors). Sin embargo el poder de los medios dominantes lo tomó como “el” enemigo y lo convirtió en una nueva víctima. El último caso tan escanbdaloso como este, en cuanto a manipulación, fue el de Roberto Abbondanzieri. Casualmnente (o no tanto…) portero de Boca Juniors, años atrás. En su momento, fue tomado como “el” enemigo, por el grupo Clarín, y a partir de allí, se sumaron los demás medios. Al final el arquero, cansado hasta de tapas burlonas y descalificadoras, como la de Olé, cuando mostró una imagen suya atrapando una pelota -a toda tapa-, con el epígrafe: “Peligro de Gol”. Abbondanzieri, para descomprimir una situación que lo afectaba en lo personal y repercutía en sus compañeros y hasta en el cuerpo técnico, terminó marchándose –anticipadamente- a jugar en Brasil. En lo referido a Centurión, el jugador había tenido una exposición innecesaria con una foto en Facebook (con un arma) en épocas en que jugaba en Racing. Pero al regresar a Argentin a, y vestir la casaca boquense, se notaba que el poder dominante comunicacional se preparaba… Él se encargó de cometer errores (fuera de la cancha), que no le perdonaron. Fueron los mismos medios que le festejaron a Ezequiel Lavezzi, que le haya arrojado agua en la cara el DT nacional (Alejandro Sabella). Los mismos que ocultaron (y ocultan) temas graves donde se entremezcla lo personal, con lo grupal y hasta la deslealtad deportiva (uso de doping). Pero claro: esos clubes no son Boca Juniors. Y Centurión no lo sabía, o no lo entendió, que era “el” elegido, para transformar todo lo externo del campo de juego, en un escándalo generalizado. Se equivocó en no comprender el papel que los medios dominantes le imponáin cumplir. Y él… cumplió (inocentemente y/o torpemente). Por ello la presión y desgaste sobre el tema fue tan grande, que lo mejor para la dirigencia boquense fue dejarlo de lado (tras un novelado retorno, previo paso por Italia). Sobre Centurión, nadie puede decir absolutamente nada en cuanto a su profesionalismo entrenando, conviviendo y jugando. Sus actitudes personales, en su vida privada, no han sido de un gravedad extrema. Apenas dieron para el destrato mediático, que los medios dominantes saben realizar a la perfección. Es de esperar que –a futuro-, otros deportistas sepan comprender que ante la cultura del odio, de la necesidad de sangre, de la sobredimensión de los hechos, no son actos exclusivos que se destinan a los políticos. Ante el poder comunicacional dominante, todos, absolutamente todos nos encontramos con el riesgo de ser considerados “la” víctima del momento.