Lunes 07 de Agosto de 2017 a las 20:22

opinion

SINDICALISTAS QUE NO SABEN VOLVER

SANTA FE-ARGENTINA (por Rodolfo O. Gianfelici) “De cualquier lugar se vuelve, menos del ridículo”. Esa expresión fue acuñada por Juan Domingo Perón. Sigue tan vigente como al momento de expresarla –varias décadas atrás-, aunque muchos dirigentes sigan sindarse cuenta (y aún sin conocerla). El papel desempeñado…: por el grueso de la clase dirigencial sindicalista sige en ese camino. No es un tema nuevo, sino recurrente. No entienden la realidad; se han despegado de sus “representados”; han quedado expuestos; no encuentran un lugar. Por cierto digamos que existen excepciones. Pero (lamentablemente) no hacen más que confirmar la regla de su estado decadente. La última movilización, finalizada con un discurso “a las apuradas” y una rápida desconcentración dirigencial fue una muestra de patetismo. A finales de julio, dieron un nuevo paso en la pendiente, cuando los Secretarios Generales de la CGT, en un Plenario comunicaron la movilización del 22 de agosto de 2017. El dirigente encargado de comunicar ello fue constantemente interrumpido por gritos de reclamo de “paro” y de “no tengo trabajo”. Luego dieron a conocer un ‘durísimo’ (¿?) comunicado contra el Gobierno. Comencemos por el principio. El peor de los pasos dados por los dirigentes sindicales fue el de aceptar convertirse en seudo-empresarios. No es un tema nuevo, sino que comenzó a vislumbrarse con las gestiones de Raúl Alfonsín y de Carlos Menem. Posteriormente, cuando las políticas de inclusión de Néstor Kirchner y Cristina Fernández los fortaleció (en cuanto a número de empleados y afiliados), se consideraron con el poder suficiente como para acrecentar sus políticas de ‘presión-negociación’. Un accionar que los fue alejando del entendimiento de la realidad nacional y mundial y terminaron (muchos de ellos) confrontando con Cristina Fernández y convirtiéndose en acérrimos opositores. Un hecho que, en su ambición por ser protagonistas, los fue llevando a ser funcionales o directamente aliados de la derecha y el neoliberalismo. Inclusive aportadon dineros para la campaña de Mauricio Macri y le dieron apoyos políticos y sindicales. Luego, ya con el proyecto restaurador antinacional y antipopular que lleva adelante la alianza de Cambiemos (desde diciembre de 2015) con macristas, derechistas, radicales, aristas, demoprogresistas, neoliberales, coalicionistas, ‘centristas’…, esos mismos sindicalistas lograron tener un canal de comunicación claro. Justificaban (y lo siguen haciendo) que ello “es necesario”, para garantizar la defensa de los intereses de los trabajadores… Llamativa explicación, pues resulta difícil de entender cómo coincidiendo con un proyecto oligárquico, los sindicalistas van a proteger a sus “representados”. Lo concreto es que en casi 2 años de gestión de Mauricio Macri, ha quedado patentizado que el sindicalismo poco y nada ha logrado defender. Más bien se han convertido en los aplaudidores (que en verdad solo defienden sus intereses). El hecho que existan diferentes centrales obreras constituye el mejor negocio para la derecha y el neoliberalismo. Porque toda división debilita. Y a la vez, deja abierta la puerta a numnerosas negociaciones menores, con niveles de acuerdos de muy bajo nivel. Pero además, el poder del establishment es claro y contundente. No acepta socios impuros. A ellos los trata como empleaods. Es más: no duda en maltratarlos, para dejarlos expuestos (por su impureza social y de clase), y reducirles el “precio” de pago. Los mejores ejemplos de ello lo constituyen el destrato que les aplica el Ministerio de Trabajo; los ataques constantes del presidente (calificándolos de “mafia”); las amenazas de investigaciones, las intervenciones (a Canillitas, SOMU, Seguridad privada, Azucareros…) y allanamientos a vios de ellos. Como si todo ello fuera poco, los sindicalistas son recibidos en despachos oficiales macristas, mientras se anuncia el avance de una nueva y dura flexibilización laboral. Una situación que –ahora- preocupa a estos sindicalistas, que anuncian “la defensa de los derechos laborales conquistados". A todo ello, cientos de miles de trabajadores perdieron su trabajo registrado; no existen datos de los que trabajando informalmente (“en negro”) se quedaron sin actividad; la inflación carcome los bolsillos populares; las Pymes están asfixiadas; y las importaciones crecen a diario. Los sindicalistas siguen sin entender. Se han quedado atornillados a décadas pasadas. No comprenden que la sociedad y el mundo cambiaron. Que existen otras formas de producción y que esos cambios continuarán a pasos agigantados. Esta clase dirigencial representa cada vez menos a los trabajadores de cada uno de sus actividades. Creen que habiendo creado un sitio web para su sindicato y usando ‘wasap’, se han modernizado (¡!). No comprendieron que el sindicalismo (dentro del peronismo) ha dejado de ser “la columna vertebral” en el peronismo. Que sus relaciones con sus “representados” están en crisis y agigantándose. Que pieden poder ante la política. Que se han autoconvencido que su papel es el de “equilibrar” entre patronales y “representados”. Lo que los llevó a ser funcionales a los primeros y rechazados por los segundos. En este papel lastimoso, siguen sin encontrar su lugar. Porque parten de la premisa que el mundo sigue igual. Es así que realizan maniobras políticas (públicas y/o encubiertas) que no hace más que mostrarlos con toda sus crisis. Si no entienden qué sucede en el mundo, posiblemente terminen cada vez más solos y con “comunicados” cada vez más duros. Ojalá comprendan de dónde no se puede volver…