Domingo 06 de Agosto de 2017 a las 14:27

opinion

JAPÓN, O UN PARAÍSO QUE NO LO ES

TOKIO-JAPÓN (por Filippo Dioni) En occidente, se suele presentar a Japón como el país de la perfección. Ello motivado en una larga tradición política de los medios occidentales, que conformaron una realidad fantasiosa. Ello se debió a la intencionalidad de mostrar que un Japón (derrotado y occidentalizado) se convertía en un “ejemplo” para occidente y el mundo. Hoy, en pleno siglo 21, Japón muestra los grandes problemas que azotan a la sociedad occidental. Con grandes avances tecnológicos, pero con millones que deben emigrar para poder tener trabajo. Con ancianos olvidados por sus familiares. Con elevadísima tasa de suicidios entre los jóvenes. Con gravísima contaminación nuclear. También con hechos de corrupción y de maniobras ilegales de parte de sus multinacionales. Y con escándalos políticos. Tanto que la actual administración nipona se encuentra muy afectada políticamente como en credibilidad. El primer ministro japonés (el conservador) Shinzo Abe, se encuentra en la mira de sus connacionales. Que para peor, ahora se ha cobrado su primera gran víctima. Porque la Ministra de Defensa, Tomomi Inada, debió renunciar tras demostrarse que el departamento que dirigió ocultó información sobre las actividades de las tropas de las Fuerzas de Autodefensa (desplegadas en la misión de paz de la ONU en Sudán del Sur). Esta salida es un durísimo golpe para Abe, pues Inada formaba parte del núcleo duro de su Gobierno. Lo concreto fue…: que se hizo una investigación interna del Ministerio de Defensa, y quedó mostrado que varios altos cargos violaron las normas vigentes al esconder datos. Los mismos evidenciaban un empeoramiento de las condiciones de seguridad de los militares nipones en el país africano. Tanto que ella misma en rueda de presa declaró que "Las conclusiones de esta investigación interna son muy graves". Había llegado al…: cargo en agosto de 2016 y no duró ni un año. Se trataba de una ultraderechista que acompañaba en todo, al premier Abe. El Ministerio se encontraba en una etapa de ‘revalorización’, pues el Ejecutivo había decidido ampliar las competencias del Ejército. Ello en razón de “re-interpretar” la Constitución Pacifista en 2014. Por ello el país (tras aprobar nuevas leyes), puede enviar tropas “en ayuda” de un aliado que se encuentre en peligro; también, participar en misiones de paz internacionales. Previo a esta nueva “interpretación”, el Ejército japonés solo podía actuar dentro de sus fronteras. Y sobre este nuevo ideario (funcional a Washington), a fin del 2016, 350 efectivos nipones llegaron a Sudán del Sur (uniéndose a los cascos azules, y convirtiéndose en el primer despliegue en el extranjero desde la segunda gran guerra). Las normas japonesas…: disponen que pueden enviar efectivos si en la zona de actuación no existe un conflicto armado en curso. Por lo cual, ya el envío de tropas a Sudán del Sur estaba sospechado de incumplimiento, cuando en la zona se siguen produciendo choques armados. Cuando se le requirió…: información sobre el empeoramiento de la seguridad en el área, el Ministerio de Defensa rechazó ello, alegando que los registros habían sido destruidos (¿?). Dos meses después, fue la propia ministra Inada la que aseguró que se habían encontrado "partes" de estos documentos (¿?). Con lo cual se concluyó que “algo raro” existía. Finalmente, se conoció que esos registros no fueron destruidos. Y además, quedó demostrada la existencia de episodios de tensión para las Fuerzas de Autodefensa. Tras la renuncia…: de la funcionaria, el propio premier Abe pidió perdón a los japoneses. Mientras y de manera transitoria, la cartera de Defensa será ejercida por Fumio Kishida (titular de Exteriores). Mientras tanto, los japoneses siguen mirando a Abe con agigantadas sospechas, pues está acusado de tráfico de influencias para beneficiar a sus amigos y aliados…