Domingo 06 de Agosto de 2017 a las 14:23

opinion

LA OCDE Y SU INFORME PARA MACRI

CIUDAD DE BUENOS AIRES-ARGENTINA (por Esteban D’Arret) Mientras las fuerzas patronales y “de los mercados” en Brasil se sienten a sus anchas por los cambios en materia laboral, ya preparan su “hoja de ruta”, que deberá recorrer Mauricio Macri en Argentina. La llamada “ortodoxia económica” que ha adoptado Mauricio Macri, es del agrado de las grandes organizaciones internacionales, como de las potencias. Lo han expresado mandatarios de EEUU, Francia, Italia, Alemania, Israel, Gran Bretaña, como desde el FMI, Banco Mundial, Cumbre de Davos y la mismísima OCDE. Entienden (y exigen) que para que Argentina pueda “tener oportunidades” (¿?) y mantener buenas relaciones con los más desarrollados, el país debe abrir la economía y aplicar más reformas que garanticen un crecimiento sostenible e inclusivo (¿?). Lo cierto es que…: a poco de cumplirse 2 años de la gestión macrista, todo lo que se ha prometido y promete, no sucede. Sin embargo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), ha presentado (por primera vez en 20 años), un informe sobre Argentina. Se trata de una extensa lista de recomendaciones. Ellas ya están en manos del macrismo, que analiza cómo implementarlas. Se trata de la flexibilización de la legislación laboral; contener el déficit; elevar la edad jubilatoria; reducir al máximo las pensiones sociales; y aumentar el número de personas que pagan el impuesto a la renta. La “zanahoria” que pone delante de la vista del burro (sin que signifique alusión personal a ningún político argentino…) -según la OCDE-, es que si Argentina aplica el recetario indicado, tiene el potencial para aumentar su PIB en un 15% en los próximos 10 años… Lo llamativo es que muchas de estas medidas han sido instrumentadas en países líderes de occidente, y sin embargo no pueden salir de sus reiteradas crisis… Para fortalecer su estrategia, la OCDE pronostica que Argentina crecerá por encima de la media mundial en los próximos 2 años. Este diagnóstico se conoce como: Estudio Económico Multidimensional. Le fue entregado por la sherpa del G-20 y directora de Gabinete de la OCDE, Gabriela Ramos, al ministro de Hacienda argentino, Nicolás Dujovne. Ramos destacó, valoró y aplaudió el "progreso indudable" (¿?) de Argentina en los últimos meses. Dijo que ello permitió que el país "se estabilice y vuelva a la senda del crecimiento" (¿?). Destacó la reducción de la inflación (¿?). Estos datos resultan llamativos, pues desde hace 2 años el país no crece, según los propios datos del Indec argentino (en manos macristas). Los precios se dispararon cerca del 50% en el primer año de Macri, siendo la inflación más alta en 25 años (¡!). Y en lo que va del presente 2017 (6 meses), la inflación oficial ronda el 12%... Pero según la OCDE, todo se revertirá, si Argentina deja de ser “un país proteccionista”. Esa es la solución para el crecimiento. Eso si: advierte que los cambios que deben implementarse provocarán la destrucción de algunos empleos y la generación de otros. Por lo que recomienda “apoyar” a los trabajadores que pasen a ser desocupados, con subsidios de desempleo y capacitación. Una verdadera contradicción, porque a la vez reclama más ajustes y menos dineros en planes sociales… En este nuevo combo de propuestas, Ramos indicó que la mejor receta contra la pobreza es conseguir trabajos de calidad. El tema es que la apertura económica argentina, conlleva despidos y cierres de fuentes laborales. Las Pymes y muchas firmas grandes, no podrán competir con la tecnología, subsidios, proteccionismo y ofensiva comercial, financiera e industrial de las grandes potencias occidentales. Es así que los nuevos desocupados argentinos (que ya se suman por cientos de miles en la actualidad), por más que se capaciten, no podrán ingresar a trabajar, pues no se generarán nuevos puestos laborales. La apertura económica solo garantiza más trabajo para dentro de las potencias occidentales. La reforma tributaria…: que plantea la OCDE es para revertir que –como en la actualidad-, pocas personas pagan impuestos. Cuanto más paguen –afirma-, se reducirán las desigualdades y desaparecerá la informalidad (¿?). Reclama que el (impuesto sobre las personas físicas) Impuesto a las Ganancias, sea más progresivo y se generalice a un mayor número de personas (no exclusivamente a las que tienen más ingresos) Y a la vez, reclama eliminar progresivamente las tasas a los ingresos brutos (¡!); y que se reduzcan las cargas impositivas a las personas con menores salarios para favorecer su ingreso en la economía formal. En cuanto al tema principalísimo, que es la reforma de la legislación laboral (a la que descalifica citándola como “heredada” de los años 70), expresa: "Las normativas rígidas del mercado laboral obstaculizan la creación de empleo, aumentan el costo laboral y frenan el aumento de la productividad". Reclama una mayor precariedad, donde los trabajadores serán “protegidos” por "seguros de desempleo y formación". Para lo cual se hace necesario eliminar una "normativa laboral estricta". Las cartas están echadas. El macrismo analiza y apura sus jugadas.