Domingo 30 de Julio de 2017 a las 18:50

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LIBIA Y LA DOBLE MORAL OCCIDENTAL

PARÍS-FRANCIA (por Alessandro Pagani) La hipocresía de la dirigencia occidental sigue ganando terreno, con el paso acompasado de laspoderosas cadenas informativas. Recientemente se ha distribuido al mundo la noticia sobre la firma de un ‘acuerdo’ de paz entre dirigentes libios. Un encuentro efectuado en suelo francés. El tema no llamaría la atención, si no fuera que las potencias occidentales (y particularmente la Francia de Francois Hollande) fueron las principalísimas responsables de la guerra civil impuesta y la destrucción del país. Lo cierto que el país…: soporta un conflicto desde hace 6 años y constituye una situación de riesgo y desestabilización en la región. Pero además, la violencia y la pérdida de futuro en el país, ha llevado a que miles de libios emigren, lo que se ha transformado en un problema para los europeos. Ahora, es el presidente francés, Emmanuel Macron, quien impulsó el encuentro entre las dos principales facciones en Libia. Tras el encuentro, se conoció que acordaron un alto el fuego y la celebración de elecciones “lo antes posible”. Los dirigentes firmaron…: una declaración conjunta que recibió el visto bueno tanto de Fayez Serraj (el primer ministro del Gobierno de unidad nacional apoyado por la ONU). El primero apenas tiene el control de Trípoli y aluna área cercana circundante; el segundo es el poderoso comandante militar que domina el dividido este de Libia. Los testigos del encuentro fueron el propio Macron y el nuevo representante especial de la ONU en Libia, Ghassan Salamé. LO REALIZADO…: por las potencias occidentales ha sido un verdadero desastre. Pues al divisionismo y avance de las bandas terroristas y de grupos de delincuentes, se agregó la destrucción de las infraestructuras libias. Inclusive se habla de “áreas controladas”, cuando en verdad ello no es tan real. Tanto es así que se presentan sectores dominados por los grupos confrontantes (no solamente los de los 2 dirigentes reunidos), dentro de áreas que aparecen controladas por otros bandos. Tanto es así que de oeste a este, en la cota del Mediterráneo, se puede identificar la presencia (y control) del “estado islámico” en Suara y Zabrata. Trípoli en manos del primer ministro y su fuerza; al igual que Mistrata y Sirtre. Pero adentrándose en el país (hacia el sur africano), el control es del Ejercito Nacional Libio (y sus aliados). Porteriormente, aparece una importante área bajo dominio del mismo Ejército Nacional, pero hacia el sur emergen bandas variadas, del Gobierno de Unidad Nacional y de los terroristas del ISIS. Macron afirmó que “Los desafíos de esta reconciliación son inmensos tanto para el pueblo libio como para toda la región, y es un proceso esencial también para Europa, porque si no lo conseguimos, el riesgo terrorista y las consecuencias migratorias serán directas para nuestros países”. Una expresión sugestiva, en tanto y en cuanto habla de “reconciliación”, sin analizar que fueron las dirigencias occidentales las responsables de imponer desde el exterior una guerra interna. Y ahora se sienten perjudicados, hablando de “terrorismo” y de “inmigrantes”. Pero también se ha notado que Macron no dio el mismo trato a ambos libios. A Serraj lo recibió como “el representante legítimo de Libia”, según el Elíseo. Lo esperó Macron y el Ministro de Relaciones Exteriores francés, Jean-Yves Le Drian. Mientras que el militar (el mariscal) Hafter apenas fue esperado un miembro de la delegación francesa. Al primero, Macron le dedicó un encuentro de 45 minutos; al segundo, apenas 10… La prensa le ha dado gran difusión al “acuerdo”, endilgándole a Macron la principal responsabilidad, y recordando que un primer encuentro (similar) ya se había producido en Abu Dhabi el 2 de mayo, pero sin resultado positivo.