Viernes 28 de Julio de 2017 a las 15:39

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ARSAT, MACRI Y LA PRENSA

SANTA FE-ARGENTINA (Editorial) Una de las plumas ‘fuertes’ de Ambito, Rubén Rabanal, escribió el 19-7: “Mauricio Macri salió ayer a defender la carta de intención entre la argentina ARSAT y la estadounidense Hughes, por la que se comenzó a organizar un plan de negocios para que una nueva empresa comercialice los servicios del satélite ARSAT 3 que construye el INVAP… donde lo normal en el mundo es precisamente eso, la asociación entre público y privado. Mantener en estos términos un discurso privatización-antiprivatización aleja al país de toda lógica actual internacional. Cambiemos pareció caer ayer en ese mismo dilema al dudar, casi temerosamente, sobre el tema”. Expresión que más de un lector puede calificar de cierta, certeza, verdadera, ajustada a la realidad, amplia y hasta “progresista” en el sentido que aparece como una apuesta ‘de crecimiento’. Sin embargo Rabanal, con total ignoracia en el tema (¿?) o con suma y precisa información, usa sus palabras para engañar. Porque de lo que se trata no es de una “asociación”. Se trata de una claudicación, entrega y regalo de tecnología. Si Arsat necesita dineros, bien podría tomarlos de la fabulosa toma de dineros que ha realizado Mauricio Macri desde que asumió. No olvidemos que Argentina es el país que más se endeudó en el mundo en los últimos 2 años (entre los países “emergentes”). Pero si esa plata (endeudamiento internacional) no quería ser tocada, porque es necesaria para sostener la “fiesta de la bicicleta financiera”, Arsat bien podría haber apelado a otra herramienta simple, sencilla y común en todo el mundo. Se trata de la venta de un porcentaje de la sociedad. Por ejemplo un 10, 15 o 20%. Pero manteniendo el absoluto control de ella y de los proyectos. Sin embargo Macri decidió “vender” el 51%, otorgando el control de la firma a los estadounidenses. Permitiendo que ellos incorporen más directos (hasta qué cantidad?), que le garantizar manejar de acuerdo a sus necesidades le firma y el negocio. De esa forma, los estadounidenses se quedan con un desarrollo científico, tecnológico e industrial de manos argentinas, en una simple acción mercantilista, que en verdad es una cesión de soberanía. Argentina es hasta este momento uno de los únicos 8 países en el mundo (¡!) que dispone de este tipo de satélites. Pero como si todo esto fuera poco, Macri les aseguró a los estadounidenses una negociación basada en “la confidencialidad”. O sea: el secretismo. Porqué? Acaso hay algo para ocultar…? Pero además, tras este regalo (a “su madre patria?”), Argentina pasará a depender de dicha empresa estadounidense y a tener… que comprarle servicios e información (¡!). La contradicción de Rabanal es tan grande, que él mismo se contradice al agregar: “Con el acuerdo el gobierno establece un convenio tanto técnico como geopolítico, al incluir no solo a Hughes de los Estados Unidos sino también a la francesa Thales Alenia Space. Precisamente, esa empresa, es un ejemplo de asociación público-privado. Es hoy propiedad del estado francés en un 25,8%, otro 24,8% le pertenece a Dassault Aviation (fabricante del Mirage que tanta historia tiene en el equipamiento de la Fuerza Aérea Argentina) y otro 49,4% flota en el mercado”. O sea que el Estado francés controla el 50,6%... Ejerce el control efectivo. Lo que con esta venta-regalo macrista, no sucede. Es así que Arsat se queda con el 49% y Hughes 51%. Mientras que los servicios de payload (carga) en telecomunicaciones serán contratados a Thales Alenia Space. Pero como si todo ello no fuera grave, se sabe que en el acuerdo (entrega?) todos los elementos que sean necesarios adquiri a futuro, serán provistos por quién los estadounidenses decidan. Es decir que todas las firmas argentinas que aportan tercerización en los proyectos de Arsat, quedarán de lado, para dar paso al aprovisionamiento desde el exterior. Macri no solo regala Arsat, sino que le impone el estado de defunción a numerosas firmas argentinas, donde trabajan argentinos. Más desocupación, y de personal altamente calificado. Y seguimos: Hughes será la proveedora a Aarsat de todo el soporte para la frecuencia Ka en el Hemisferio Norte. Con lo cual, si se pone en órbita un satélite que tiene el haz sobre Argentina (que se puede comercializar también para el Hemisferio Norte, actualmente), si será posible con Hughes y Thales. Ello no significa que Arsat “avance”, “crezca” y “penetre” en nuevos mercados… Porque Arsat desaparecerá como tal y quienes en verdad se benefician son los estadounidenses y franceses que amplían su penetración en el mercado!. Lo increíble es que Rabanal, en la defensa de este retroceso (traición?) pretende defender a Cambiemos, aludiendo a “sofocones políticos ni siquiera en medio de una campaña electoral”. Una baja maniobra de prensa, pretendiendo hacer creer que el cuestionamiento a esta entrega se debe a un oportunismo electoralista. Por el contrario, queda en claro que Rabanal apela a una mentira para brindar su buen “servicio” periodístico para con el macrismo. Luego se refiere a las dudas de “contratiempo de los intereses políticos del presidente”, de la “clave populista”, y sostiene: “por qué negar la posibilidad de una privatización parcial de negocios si eso abre los ingresos en un área que tiene serios problemas de comercialización… Que mejor, entonces, que el ingreso de un operador internacional”. Hemos tomado lsa expresiones de Rabanal, porque constituyen ‘apenas’ un ejemplo de beneplácito de influyentes sectores sociales que defienden las políticas del gobierno. No existen “opinadores”; son comprometidos políticos que ofician de “periodistas”. No existen inocentes. No existen desinformados. Se repite el mismo mecanismo impuesto desde setiembre de 1955 y marzo de 1976. Lo importante es tener en claro que se han mimetizado desde mucho antes de diciembre de 2015 (en que asumió Macri), dentro del sistema democrático.