Viernes 28 de Julio de 2017 a las 14:39

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LA CRISIS MACRON - DE VILLIERS

PARÍS-FRANCIA (por Alessandro Pagani) El hilo se corta por lo más débil. Y aunque cueste creerlo el más débil es un uniformado francés… El presidente…: Emmanuel Macron no iba a dejar pasar esta situación en que se ponía en juego y duda su autoridad y la jerarquía institucional. Por ello el general Pierre de Villiers, se ha visto forzado a dar un paso al costado. Se trataba de la máxima autoridad militar en del país. Un hombre que tiene una visión diferente en cuanto a la misión que deben cumplir los uniformados franceses, tanto para proteger el país, como para sus “relaciones” con el exterior. Pierre Le Jolis de Villiers de Saintignon, era el jefe del Estado Mayor de los Ejércitos franceses. Confrontó con el mandatario en un tema sensible como el presupuesto de Defensa. Desde que Macron llegó al gobierno mantuvo una relación tirante con el uniformado y lo reprendió públicamente. Tras este alejamiento, llega el general François Lecointre (se desmpeñaba como jefe del gabinete militar del primer ministro). En sus antecedentes militares (que lo “destacan”) se encuentra su intervención en la guerra en Sarajevo en 1995. Esta salida, si bien…: ha sido muy bien disimulada por la prensa francesa e internacional, ha sido un punto crítico. Tanto que es la primera vez que la máxima autoridad de las fuerzas armadas abandona el cargo desde que en 1962 se creó el cargo. Esta salida es –por cierto- la quinta desde que asumió Macron. Porque desde mayo en que llegó al Elíseo, se marcharon ya 4 ministros (¡!). Macron dispuso un recorte de 850 millones de euros en el gasto militar (un 2,6% del presupuesto de Defensa). A ello se oponía el renunciante general. El presidente ajusta para reducir el déficit. Por ello le impuso a Defensa un ‘ahorro’ del 20% del ahorro total en 2017. Ante esta importantísima rebaja, el uniformado renunció, pues consideró que “no estoy en condiciones de asegurar la perennidad del modelo de ejército en el que creo para garantizar la protección de Francia y de los franceses, hoy y mañana, y apoyar las ambiciones de nuestro país". Para que se entienda bien el tema, debe tenerse presente que Francia no solo gasta dineros en seguridad en su país, sino que posee una importante presencia en 4 continentes. Tropas francesas existen en Europa, América, Asia y Africa. El ajuste afectaría –dijo De Villiers en reunión ‘cerrada’ con diputados-, las misiones que los Ejércitos franceses en el extranjero. Existen fuera de sus fronteras más de 30.000 soldados en operaciones que incluyen las misiones bélicas en el Sahel y en Irak y Siria. Anoticiado de este planteo, Macron se irritó y aprovechó su discurso en el Ministerio de Defensa (en la víspera de la fiesta nacional del 14 de julio). Reprendió a De Villiers y dijo a los militares: “Yo soy vuestro jefe… El presidente de la República es el jefe de los Ejércitos”. Al día siguiente -el 14 de julio-, Macron y De Villiers desfilaron juntos en un vehículo militar por los Campos Elíseos. Y para irritar aún más al mandatario, ese mismo día De Villiers publicó un artículo en Le Figaro. Señalaba las exigencias enormes que sufren los soldados franceses con un presupuesto exiguo. "Esta distancia no es sostenible… Nuestra libertad de acción ya sufre por ello, puntualmente", escribió. Tras la renuncia, apareció en el diario Le Monde, el general Vincent Desportes (exdirector de la Escuela de Guerra), cuestionando a Macron y sosteniendo: "hay que remontarse al putsch del 21 de abril de 1961 para encontrar una crisis tan aguda entre el jefe del ejecutivo y la jerarquía militar". Todos los partidos de la oposición se solidarizaron con De Villiers. Un hombre con experiencia en Kosovo y Afganistán. Estaba en el cargo desde hacía tres años.