Miercoles 12 de Julio de 2017 a las 11:36

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IRÁN: TRUMP ENVÍA UN MENSAJE AL MUNDO

ROMA-ITALIA Todo indica que Donald Trump y los halcones del Pentágono apuestan a reforzar la tensión (y confrontación?) con Irán. Por ello Michael D’Andrea (del que no se conoce su edad, su físico ni foto alguna), que es un importantísimo agente del espionaje estadounidense (conocido internamente como: “El Príncipe Oscuro”), ha sido designado por la CIA en Irán. Se trata uno…: de los más duros agentes estadounidenses, que ha sido designado como jefe de operaciones de la agencia en ese país asiático. Con lo cual se cae el ‘deshielo’ que los políticos de EEUU venían llevando adelante con dicho país. Se trata de un personaje…: que ha “construido” su historia en base a capacidad operativa, pero fundamentalmente por ser un halcón de la CIA. Se lo ha sindicado persiguiendo a Osama bin Laden; como responsable de los lasinhumanos “interrogatorios” tras los atentados a las Torres Gemelas; y a un meticuloso estratega en la guerra con uso de drones. Con esta designación, Trump refuerza su política anti-Irán. Tanto que además de acusar a Teherán de “financiador el terrorismo internacional”, ha sido un tenaz opositor al acuerdo nuclear cerrado en 2015 con Barack Obama. Si bien cuando asumió mantuvo la vigencia de dicho acuerdo, ha ido dando “carta blanca” al accionar de los más duros anti-iraníes en la estructura estatal de su país. Inclusive cuando los terroristas del “estado islámico” atentaron en Teherán, provocando 13 muertos y 43 heridos, desde la Casa Blanca Trump no dudó en afirmar (sin lamentarse): “Los Estados que patrocinan el terrorismo se arriesgan a convertirse en víctimas del mal que promueven”. Resulta evidente que los halcones que quieren llevar la guerra contra Irán siguen fortaleciéndose. Lo hacen destrás de las ideas del Consejero de Seguridad Nacional, Herbert R. McMaster, y del Director de la CIA, Mike Pompeo. No han querido ‘pagar el costo’ internacional de dar marcha atrás con el acuerdo nuclear, pero avanzan en su estrategia guerrerista. Respecto a…: este nuevo personaje que se pone en el centro de la escena iraní, llamado Michael D’Andrea, se sabe que llegó a la CIA en 1979. Fue formado en Virginia y sus primeras misiones tuvieron como destino, el África (de los años 80). Lenta y progresivamente…: fue cumpliento con lo que su “país necesitaba” y ascendiendo. Así llegó a la jefatura en Bagdad (Irak) en medio de la invasión estadounidense. Lo llamativo es que estando en Oriente, conoció una mujer con la que se casó. Se trata de una musulmana. Y no solo ello, sino que él mismo se convirtió al islam. Posee un profundo conocimiento del mundo islámico. Su “destaque” máximo lo alcanzó tras los atentados del llamado 11-S. Tomó parte personal en los “interrogatorios”, que contaban con todo tipo de torturas. Todo le estaba permitido en nombre de la “lucha contra el terrorismo”. Así fue fortaleciendo su propia “leyenda”, llevándolo a ser designado Director del Centro de Contraterrorismo de la CIA. De esa forma logró extender su “operatividad” a todo el mundo. Se afirma que en el año 2008 (febrero), en coordinación con el israelí Mossad asesinaron en Damasco (Siria) con quien se dice que era el jefe de inteligencia de Hezbolá, Imad Mugniya. No anduvieron con vueltas y apelarona una acción… terrorista (¡!). Si. Una bomba colocada en el coche del dirigente lo despedazó. Se le endilgaban divedrsas acciones, que nunca ninguna justicia llegó a probar. Pero lo cierto fue que el poder comunicacional de la CIA y el Mossad lograron instalar todo lo dicho (por ellos) como cierto. La historia creada en su derredor y engrandecimiento, le permitió inclusive sobrellevar sin ningún tipo de mella un torpísimo error (increíble para un espía de su talla). Fue cuando un médico jordano le garantizó a la CIA que él podía permitir el acceso a Osama bin Laden. Ante semejante propuesta, él mismo le permitió al profesional ingresar al custodiadísmo e infranqueable cuartel de Khost (en Afganistán). El tema fue que era toda una mentira; y una vez adentro dicho médico (que fingía colaborar con la CIA) se hizo estallar con una bomba que portaba, provocando la muerte de (al menos) 7 agentes de inteligencia de EEUU. Fue una gran negligencia, que él supo capear sin problemas. Y lejos de perder poder, sustentó que necesitaba aún más para derrotar a Osama bin Laden. Y se lo otorgaron. Fue así que avanzó con un mega-desarrollo del uso de drones (aviones no tripulados) en Pakistán y Afganistán. De apenas 3 ataques anuales se llegó a los 117 anuales. Acciones que en verdad constituyen las responsables de la mayoría de las muertes civiles denunciadas internacionalmente. En 2015 abandonó el Centro de Contrainteligencia. Nada se sabía de él; y ahora se conoce su designación en Irán para dirigir las operaciones de la CIA. No soplan buenos vientos para la paz mundial…