Jueves 06 de Julio de 2017 a las 10:52

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CUMBRE DE LA ALIANZA DEL PACÍFICO

BOGOTÁ-COLOMBIA (por Carlos Bongiovani) Puede sentirse satisfecho Donald Trump, pues la Alianza del Pacífico ha mostrado un nuevo paso (y avance) de su ofensiva por absorver al Mercosur. La estrategia que impulsara la gestión de Barack Obama goza de buenísima salud (aunque al actual mandatario estadounidense no le guste reconocerlo). La Alianza del Pacífico ya ha planteado sus próximos 2 objetivos: la integración entre los países latinoamericanos y la expansión hacia nuevos mercados. La AP es un bloque de cooperación comercial, aunque en verdad es una alianza neoliberal –en lo político-, integrada por México, Colombia, Perú y Chile. Analizando sus integrantes, se puede concluir en que –excepto Chile-, los otros países se pueden calificar como ejemplos del “narcoEstado”. Recientemente se han reunido en Cali, asumiendo la conducción pro témpore, el mandatario anfitrión, Juan Manuel Santos. Y se conoció que en breve se sumarán al bloque Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Singapur. Todos ellos aliados geopolíticos de Washington… La propuesta de esta alianza es la libre circulación de bienes y servicios y facilidades para la movilidad de los ciudadanos. En LA caleña ciudad colombiana donde se efectuó la cumbre, también estuvieron el mexicano Enrique Peña Nieto, el peruano Pedro Pablo Kuczynski y la chilena Michelle Bachelet. La declaración suscripta ratifica el “firme propósito para fortalecer la integración en América Latina” y la prioridad del “fortalecimiento del espacio de cooperación en áreas de interés común y acercamiento que se ha alcanzado con el Asia Pacífico”. Los presidentes se ifrecen al mundo como “una garantía de estabilidad en la región”. Una atracción –dicen- para que lleguen la inversión extranjera; lo que –también dicen-, posibilitará el crecimiento. En este último encuentro también tomaron parte alrededor de 500 empresarios de distintos sectores. Y tal como se esperaba, efectuaron “recomendaciones a los países miembros”. Un hecho que no llama la atención, pues la AP privilegia el ámbito privado por sobre la defensa de los intereses nacionales y de las mayorías. Un dato no menor, pues en verdad es una gran colisión con lo que planteaban en su momento (desde el Mercosur), la Argentina de Cristina Fernández, el Brasil de Dilma Rousseff y la Venezuela de Nicolás Maduro. En este sentido, los cambios presidenciales, con las llegadas de Mauricio Macri y (del golpista) Michel Temer, ha cambiado las posturas de ambos países. Tanto que el presidente argentino es un gran impulsor para que su país se aleje del Mersour y se sume a la AP. En tal sentido y para favorecer al sector privado, se suscribió un convenio que elimina la doble tributación de los fondos privados de pensiones en los Estados miembros y homologa el tratamiento tributario de esos ingresos. Además, los cuatro estados miembros dieron paso a la creación de un fondo común para financiar infraestructuras. Y además, han analizado la situación venezolana. Pero pese a la operación de Washington, los reclamos de la canciller colombiana, María Ángela Holguín, y las intenciones del presidente peruano, no se produjo un pronunciamiento oficial.