Sabado 08 de Julio de 2017 a las 14:36

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DISPUTA EN EL INTERIOR DE LOS SUNITAS

ROMA-ITALIA (por Franco Mazzola) Oriente medio, o Cercano oriente era noticia por la agresiva política de Israel en contra de Palestina y por la guerra que occidente le impuso a Siria. Se venía ocultando de la “mejor manera posible” la criminal acción contra Yemen, y ahora se ha agregado la maniobra de aislamiento que sufre Catar. En estos dos últimos sucesos (Yemen y Catar), es Arabia Saudí el principal protagonista. Los medios formadores de opinión, ‘atados’ a las cadenas internacionales pretenden hacer creer que “el problema” es Irán, Hezbolah y los palestinos. Pero existen otros motivos y causales para estos sucesos, que podrían transformarse en incontrolables. Brevemente digamos que el pueblo yemenita se sublevó contra la tiranía gobernante, obligando al dictador a uir y refugiarse en Arabia. Tras ello, la monarquía saudita, aliadísima a EEUU e Israel, no dudó (con apoyo de Washington) en creau una “alianza” de países árabes, para “normalizar” la situación en Yemen. Fue así que EEUU dio apoyo a la intevención armada, con bombardeos, invasión terrestre, asesinatos e imposición del hambre y el abandono sanitario a los yemenitas, que en un 85% deben vivir de las importaciones de comidas. Se trata del país más pobre de Asia, situado en la Península Arábiga, un lugar estratégico por donde se lo mire. En cuanto al conflicto con Catar, tras la visita de Donald Trump a los dictadores sauditas, ellos decidieron “conminar” a que las autoridades cataríes realicen una serie de acciones, que de no ser cumplidas sufrirían (desde ese mismo momento) el aislamiento saudita y de otros países de la región que ellos lograroin sumar a la maniobra. Hoy, Catar sufre el aislamiento total por aire y tierra. Sus ciudadanos han sido expulsados de Arabia (y demás países). Se busca acusarlos de “respaldar” el terrorismo y de no ser contrarios a Irán. A los problemas que le han generado al país, se le ha sumado que al no tener comunicación aérea con la región, ha ‘desaparecido’ el turismo, que era una importante fuente de ingresos para la economía de Catar. Inclusive Arabia prohibió el uso de la camiseta del Barcelona (en todo su terrirotio) pues en ella aparece la publicidad: Catar (o Qatar)… Ante esta situación, apareció el gobierno de Turquía solidarizándose con Catar y rompiendo el bloqueo, al igual que Irán. Ambos países decidieron enviar aviones a Doha con alimentos y medicamentos. Mientras tanto, desde Arabia insisten en que para revertirse la situación impuesta, Catar debe aceptar todas las condiciones impuestas. No dejan ningún margen de negociación. Por lo que se puede inferir que en verdad, los sauditas no quieren negociar absolutamente nada. El aislamiento aéreo ha sido una maniobra clave para afectar la economía catarí. Ocurre que sus autoridades habían logrado avanzar en una interesante diversificación de su economía. Si bien es cierto que el petróleo y el gas son la base fundamental de ella, las atracciones turísticas del país y las respuestas (de cientos de miles de visitantes) significaron una acertada medida. Sin embargo ello hoy está notablemente afectado. Porque las compañías aéreas con destino a Catar, no pueden hacer escala en Arabia ni en los demás países que han aislado a Catar. Los hoteles y el aeropuerto de Doha, están sin ocupantes. Para algunos analistas los temas del “terrorismo” e “Irán”, son apenas excusas que ocultan la verdadera confrontación existente en dicha región asiática. Porque la verdad estaría relacionada con la cuestión de una dirigencia turca que se ilusiona con un neo-imperio otomano del siglo 21. Sociedad en donde los Hermanos Musulmanes poseen peso, al igual que en Catar. Se trata de una colisión de intereses con los wahabíes (sauditas). Los medios de comunicación se encargan de presentar la situación como un enfrentamiento de sauditas e iraníes, cuando lo concreto estaría en la intención de imponer una supremacía sunita. Desde los EAU (Emiratos Árabes Unidos), aliados de Arabia ‘avisaron’ que analizan con interrumpir todas sus inversiones en Turquía (en razón que Ankara se solidarizó con Catar). La respuesta del líder tirco, el presidente Recep Erdogan, fue clara: “Un pequeño país no se arriesga a amenazar a Turquía con retirar las acciones financieras. La economía turca no se mantiene gracias a su dinero, porque no se trata de una economía primitiva o de centrada en los ingresos derivados del petróleo”. Se asiste a una lucha que divide al mundo islámico, entre el sunismo político de los Wahabíes y los Ikhwan, los Hermanos Musulmanes. Turquía ya dispone de una base militar cerca de Doha, en Catar (a poca distancia de Irán). Pero en el pequeño estado del Golfo ya existen además, otras 2 bases estadounidenses: en Adid y en Seyliye. Esto significa que Catar dispone de absoluta libertad para decidir la llegada de militares de cualquier país…? No; nada de ello. Porque antes de aprobar el ingreso turco, lo debió consultar con Washington. Y recién cuando los estadounidenses han dado el ‘permiso’, los turcos se instalaron. Porque en el fondo, todos “trabajan” para EEUU. Tanto es así que Tirquía dispone de varias bases de la OTAN en su territorio. Sin la uatorización estadounidense nadie puede llegar y ubicarse junto a la segunda base más importante de depósitos de armas (que tienen EEUU) en el mundo. Esta base solo es superada por la existente en Pennsylvania (EEUU). Un asentamiento militar que existe con la clara intención de “contener” a China (aunque se diga que es porque Irán causa preocupación). El reclamo y exigencias que Arabia (y sus aliados: Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin) le han planteado a Catar consta de 13 puntos. Uno de ellos es el más irritativo para Turquía, porque exige “cerrar la base militar turca en Qatar”. Si se tiene en cuenta que dicha base fue inaugurada con posterioridad al inicio de la crisis, se puede inferir que no era motivo alguno para el reclamo contra Catar. Es así que la apertura de la base se puede transformar en un “agravante”, pero no en una “causa” del problema. Cuando surgió la crisis, Turquía intentó mediar. Pero luego se posicionó junto a Catar al percatrse que existían otros intereses en juego en la maniobra saudita. Lo cierto es que –al parecer- la criminal tiranía que reina en Arabia no se percató que los turcos también analizan la política internacional. De haberlo hecho habrían recordado que con la instalación de esta base militar turca en Catar, es la primera vez -después de 1913-, que los militares turcos llegan y se establecen en las costas del Golfo Pérsico. Estuvieron allí hasta la caída del imperio Otomano… Los medios y las agencias de Inteligencia occidentales (y las saudita e israelí) se encargan de instalar que se asiste a una compulsa contra el “expansionismo iraní” y el “crecimiento del terrorismo”. Sin embargo la verdadera naturaleza de la lucha actual que encarna Arabia Saudi está lejos de la confrontación con los chiitas de Irán. Se asiste a una disputa en el interior de los sunitas, donde confrontan dos corrientes político-religiosas contrapuestas entre sí. Por un lado el Wahabismo (Arabia Saudita, Emiratos Árabes y Bahréin) y por el otro el Ikhwanismo de los Hermanos Musulmanes (Turquía, Catar y Hamas).