Sabado 20 de Mayo de 2017 a las 10:46

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CAMBALACHE Y LAS EMPRESAS DE GAS

SANTA FE-ARGENTINA (por Rodolfo O. Gianfelici) La inmoralidad parece no tener límites. Y lo peor es que desde los máximos estamentos sociales argentinos, se lo impulsa. Recientemente se ha conocido que las firmas gasíferas han revalorado sus acciones. Los inversores buscan acciones del sector energético, produciéndose alzas de más del 30%. Claro, se entiende. Cómo no van a buscar comprar papeles de dichas firmas, si desde el gobierno nacional se anuncia por semanas (con la complicidad de los medios formadores de opinión) que llegaría un nuevo “ajustazo” en las tarifas de gas que deben pagar los ciudadanos argentinos. Se asiste a un macabro acto de “delincuencia empresarial”, donde los funcionarios en lugar de defender los intereses de las mayorías, protegen los negocios de una ínfima minoría. Desde el presidente Mauricio Macri a sus colaboradores, pareciera que sienten ansias orgásmicas al anunciar los ajustes. Porque con ello, alientan los negocios de firmas gasíferas. Acaso ello constituirá el famoso “riesgo empresarial” que asumen los especuladores que compran y venden papeles, contando con un presidente (sí: el mismísimo presidente!) que les asegura excelentes negocios…? Más que riesgo, es una apuesta segura, que pagan millones de indefensos y rehenes consumidores. Es así que 3 papeles (acciones) alcanzaron el lugar top. Se trata de Transportadora de Gas del Norte (aumentó un 35%), Distribuidora de Gas Cuyana (un 33,6%) y Transportadora de Gas del Sur (con 19,3%). Claro; estas firmas cuentan con un Ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, que en el final de marzo anunció un aumento de 24% promedio nacional en la tarifa de gas (para residenciales y comerciales). Para la capital nacional y el conurbano bonaerense - proveedora Metrogas-, la suba promedio es del 36%. Lo increíble es que este señor afirmó que "para los que tengan la posibilidad de reducir un 15 por ciento de gas, el precio puede bajar un 50 por ciento"… Pero no contento con recomendar que se consuma menos gas (lógicamente que para los sectores menos pudientes), asombró al sostener que Enargas "subió el umbral de consumo para que quede más gente incluida" (¿?). Y en lo que podría considerarse una nueva agresión, al tomarle el pelo o considerar estúpida la gente, Aranguren citó que "se va a implementar un programa de Consumo Eficiente y Factura Inteligente, de comunicación con usuarios, para informar sobre la forma de ahorrar”. O sea: desde Macri para abajo, le anuncian a los inversores que impondrán un ajustazo. Es decir: más recaudación para las firmas gasíferas. Y por otro, de Macri para abajo, le anuncian a los consumidores que deberán pagar más; que deben consumir menos; y que les “enseñarán” a ahorrar… Pocas veces se ha visto tanto destrato; tanta agresividad; tanta soberbia y superioridad en el accionar y en el expresarse. Por lo menos en épocas democráticas. Los argentinos han soportado hechos similares (y hasta peores) en épocas dictatoriales. Quizás de allí Macri haya sacado sus mejores aprendizajes, pues fue el grupo Macri –de su familia- uno de los más beneficiados como parte “civil” de la dictadura que azotó Argentina entre 1976 y 1983. Vaya causalidad, en esa época los criminales gobernantes prohibieron el tango Cambalache. Claro, el mismo decía (y dice): “los inmorales nos han igualado”…