Martes 16 de Mayo de 2017 a las 14:06

opinion

FRANCIA: LO QUE DEJA LA ELECCIÓN

PARÍS-FRANCIA (por Alessandro Pagani) Emmanuele Macron fue electo presidente francés. Era lo previsible, teniendo enfrente a Marine Le Pen. Puede sentirse satisfecho el presidente saliente, el socialista Francois Hollande, porque nada cambiará; deja en manos del neoliberalismo su continuidad. Macron era el candidato de la derecha neoliberal pro-europea, ante una oponente de extrema derecha antieuropea y xenófoba. Una derrotada que se ha quedado con el nada ‘inofensivo’ 34% del electorado. Y donde hubo un 25% de abstención y otro 12% de votos en blanco y nulos (algo nunca visto en la historia del país). Lo que demuestra que más allá del triunfo de Macron, se asiste a una verdadera y preocupante disconformidad de la sociedad. Es bueno tener presente que la claudicación del socialismo francés, ha llevado a que los votantes de izquierda (sean de dicho partido o de afines), carecieron de candidato al cual apoyar en el balotage. Por ello podría pensarse que muchos de quienes no fueron a votar o lo hicieron inutilizando su voto (en total, un 37%!), fueron franceses de ideas izquierdistas o descontentos. En la primera vuelta, la gran mayoría de ellos habían votado por el candidato progresista Jean-Luc Mélenchon (de Francia Insumisa), que logró casi el 20%. Lo concreto…: es que Francia tiene un nuevo presidente que garantiza “tranquilidad” y no-cambio. Porque más allá de lo que proclame; más allá de lo que la prensa dominante instale; más allá de lo que piensen los bien-intencionados, se trata de un personaje que es garantía para el establishment. Llegado desde la nada al socialismo, fue asesor y ministro (de Hollande), se despegó de él, lo criticó y salió a mostrarse como “lo nuevo”. Como un no-político; como si ello solo fuera sinónimo de capacidad, honestidad y resolución de los graves problemas que afectan a Francia. Lo cierto es que justamente este (aparente) no-político, es parte del problema francés. Porque es persona de máxima confianza de las multinacionales y los poderes financieros. Un hombre formado en la conducción del Banco Rothschild. No cualquiera…: llega “de la nada” a ser Ministro de Hacienda de una potencia occidental como Francia (¡!). Puede respirar tranquila la Unión Europea, el Banco Central Europeo, el FMI y la banca internacional. Han dado un gran paso. Tanto que Macron apenas convertido en ganador anunció que luchará “contra el terrorismo”, adoptando ya el discurso de las potencias occidentales. Pero además habló de una “lucha de la civilización”, coincidiendo con discursos belicistas que emergen desde Washington. Londres y la OTAN. El segundo paso será el de fortalecerlo por todos los medios, para que Macron llegue de la mejor manera posible a las elecciones legislativas del 11 y del 18 de junio. Porque allí se juega mucho de lo que pueda hacer en el futuro. Porque Macron, sin un partido tradicional detrás que lo sostenga, debe construir su propio poder legislativo (para los 5 años que vienen), enfrentando a socialistas, centristas y ultraderecha (del Frente Nacional). Macron y el…: sistema necesitan construir su propia fuerza parlamentaria, que le permita actuar como una “escribanía” de levanta-manos para lo que pretenderán imponer como “cambio”. Habrá que ver si los franceses son capaces de otorgarle un cheque en blanco, o si por el contrario, pasado este momento donde se unieron y eligieron “el menos malo” (ante el temor a Marine Le Pen), refuerzan a los partidos tradicionales… Logrará el Frente Nacional reeditar este 35% del balotage? Podrán los progresistas construir su propio poder? El país se encuentra ante una grave crisis social, con un desempleo que ya supera el 10%. Donde la promesa de Macron, de reducir el déficit fiscal al 3% del PIB en 2017 y a 0,5% del PB para 2022, aparece como tentador, pero a la vez como una amenaza de futuros recortes sociales, sanitarios y educativos. Se asiste a días de euforia levantándose banderas de “republicanismo”. Y de seguro todo este ambiente se tratará de sostener hasta el domingo en que se produzca la segunda elección legislativa. Después Macron deberá enfrentarse a la verdad.