Jueves 20 de Abril de 2017 a las 16:27

opinion

CUIDADO CON EL EMPRESARIO-PRESIDENTE

SANTA FE-ARGENTINA (por Esteban D’Arret) Los presidentes de EEUU y de China se reunieron. Fue un encuentro efectuado horas antes de la noticia del ataque dispuesto por Washington sobre Siria. Casi se diría que todo un mensaje hacia los chinos, a la hora de iniciar una etapa de diálogo… El resultado del encuentro ha sido mantenido en el máximo silencio por parte de los anfitriones, que prefieren hablar de Venezuela, Corea del Norte y Siria. El estadounidense Donald Trump y el chino Xi Jinping, se reunieron el jueves 6-4 por primera vez en Mar-a-Lago (la mansión que el magnate gobernante, situada en Florida). Llegaban a verse las caras en medio de importantes diferencias en cuanto a ambas posiciones en comercio, en medio ambiente y a la amenaza de Corea del Norte. Se reconocen como ‘adversarios’, pero que deben sentarse y acordar. En medio del encuentro, fue Trump quien informó a Xi Jinping personalmente, del ataque a Siria. Lo cual por cierto, no debe haber servido para distender un encuentro ya de por sí difícil. Pero se entiende: Trump conoce poco y nada de política. Él sabe de negocios y de la arrogancia de quien dispone de poder económico y financiero. Con lo cual ahora se ha convertido en un hombre más peligroso. Porque creyéndose un Cruzado (de la sociedad estadounidense), dispone del poder militar y nuclear más importante del mundo (¡!). El último encuentro similar había sido en 2013, cuando Xi tuvo su reunión con Barack Obama en California. Pero este presente es totalmente diferente a aquellos tiempos. Máxime que por entonces, era el líder chino quien recién iniciaba su ejercicio presidencial. En este caso, y antes de la cena de la que tomarían parte ambos mandatarios y sus cónyuges, Trump dio la orden del ataque a Siria. Casi como un “aperitivo”… Para este mandatario, a él le corresponde llevar adelante un sustancial cambio en las relaciones comerciales con China. Porque el superávit comercial de China respecto a Estados Unidos ha sido de 319.000 millones de dólares. Y para él, eso es producto de la manipulación de la moneda para ganar competitividad. Una teoría que no tiene sustento, pero que ha “prendido” en algunos empresarios estadounidenses y en muchos millones de votantes. La única forma que tiene EEUU de reducir el déficit comercial global de Estados Unidos, es reducir el desequilibrio existente en Estados Unidos entre ahorro e inversión. O sea: se debe ahorra más o invertir menos. Pretender que con bajar ese déficit solo respecto a China, no alcanzará. Lo concreto ha sido que la idea del visitante era lograr establecer un compromiso de buena relación bilateral para los próximos 4 años. Del lado local, aspiraban a establecer compromisos concretos en hechos puntuales. Uno de los temas prioritarios de Trump es que China “controle” a su aliado Corea del Norte. Pretende que este pequeño país asiático abandone el desarrollar un misil balístico que pueda alcanzar territorio continental estadounidense. Otro de los temas planteados por el millonario y vistoso mandatario ha sido el de exigir que las exportaciones chinas dejen de “perjudicar” la economía de Estados Unidos. Le planteó directamente, que China compre más productos “made in USA” (para que ello signifique crear más empleos en dicho país). La búsqueda de Xi se centró en asegurarse una mínima estabilidad en sus relaciones con Washington. Pero también que no negociará jamás la política de una sola China. Con lo cual le reclamó a Trump que revea sus halagos y sonrisas con Taiwan (isla que China considera parte de su territorio). Mientras tanto, Xi busca que no se plantee entre ambas potencias una “guerra comercial” inmediata, pues ello podría afectarlo en el Congreso del Partido Comunista de China (a realizarse cercanamente y donde se renovarán varios de sus principales cargos). Pero lo que a más aspira Xi, es que el mundo se de cuenta y asuma que China quiere convertirse en el nuevo líder de la globalización económica mundial, ante la retirada de Estados Unidos. Un tema que no es nuevo, pues el propio Xi lo expresó al hablar en el último Foro Económico de Davos. En síntesis: poco para comentar y mucho para especular. Porque puede que Trump considere que la mejor forma de “negociar” con China en tiempos venideros sea mostrándole fortaleza militar en el mundo. Si es así, tras el criminal ataque a Siria, podría sumarse nuevos hechos similares en diferentes regiones del mundo. Y en tal caso, Somalía, Sudán del Sur, Kenya y la mismísima Venezuela, pueden estar en la agenda del empresario-presidente (con fácil acceso al “botón” nuclear)…