Domingo 19 de Marzo de 2017 a las 19:10

opinion

DIRIGENTES CORRIENDO DE ATRÁS...

CIUDAD DE BUENOS AIRES-ARGENTINA (por Esteban D’Arret) La sospecha ya quedó instalada. Los movilizados en esta ciudad, el 7-2, contra el gobierno nacional esperaban una CGT dura y con anuncio de la fecha del paro nacional. Se encontraron con organizadores que ‘apuraron’ los breves e insulsos discursos, para evitar que columnas que debían llegar, participaran del evento. Y terminaron no anunciando nada, ganándose el enojo generalizado y quedando como cómplices del gobierno nacional. Peor no podían pedir! Un sindicalismo que en boca de los 3 triunviros cegetistas recibieron más insultos que apoyos. El mentado “dialogismo” fue entendido como una concesión para con Mauricio Macri. Y lo que es peor: una acción que nadie entiende que puede haber sido gratuita. Nadie se anima a desaprovechar a cientos de miles de movilizados, para hablar unos pocos minutos, no decir nada y salir corriendo…! Ya para algunos resultó sospechoso (¿?) que la CGT concentrara frente a oficinas del Ministerio de la Producción… Y la Plaza de Mayo? Acaso ese no es sitio histórico y natural? Bueno, para los dirigentes cegetistas, no. Como si estuvieran realizando una “protestita” sectorial contra el Ministro de Producción. Un personaje, que la mayoría de los argentinos ni saben que se llama Francisco Cabrera… Si era una protesta contra el gobierno nacional, porque hacerlo allí. Acaso fue para que no se enojara Macri? Acaso fue un tibio mensaje para que el mandatario sepa que en “algún” momento la CGT puede hacer un acto en Plaza de Mayo? Una cada vez más debilitada e irrepresentativa CGT contó con cientos de miles de movilizados que lo hicieron para manifestarse en contra del gobierno de Cambiemos. Pero también para exigir dureza. Porque los sindicatos cegestistas movilizaron; pero también las 2 CTA; y los desocupados; y los movimientos sociales; y algunos partidos políticos; y mucha –pero muchísima- gente que llegó por si sola. Todos ellos a merced de 3 sindicalistas que defeccionaron. Carlos Acuña, Juan Carlos Schmid y Héctor Daer hablaron, desilusionando a los asistentes presentes (y a los millones que eran televidentes). Debía explicar y dar fecha de paro. No lo hicieron y esa acción, como un boomerang se les vino encima. Tanto que los 3 cegetistas y otros dirigentes debieron desalojar apuradamente el palco oficial, ante el repudio y ataque que sufrieron. Pretender hecharle la culpa a La Campora (que quedó a 300 metros del palco) o a “errores” organizativos de la custodia, es poco menos que estúpido. Es no entender la realidad. Pero se entiende. No en vano estos dirigentes des-trataron a los movilizados, considerándolos ovejas a los que se puede entretener con unos pocos minutos sin decir absolutamente nada desde el palco oficial. Luego de 15 meses de imposición del más rancio neoliberalismo; con cuentos de miles de despedidos; con cierres de fábricas; con suspensiones; con super-inflación; con pérdidas de derechos, los cegetistas aparecen como más dialoguistas que el propio gobierno, con el que quieren dialogar… pero no los llaman (¡!). Como diría cualquier peronista con muchas canas: existió un diálogo entre los dirigentes y los conducidos. El tema es que los primeros no saben de qué se habla! Estos dirigentes gremiales han quedado descolocados, malparados y repudiados. No han tenido cintura y ahora se han quedado sin margen. Si no paran quedan expuestos y sin retorno. Si ponen fecha para el (reclamado) paro nacional, quedarán en evidencia que corren detrás de los trabajadores. Un hecho que pocos podrían entender, porque mostrarían sus limitaciones para conducir… Y ahora…?