Jueves 09 de Marzo de 2017 a las 09:06

opinion

Y AHORA, SEÑORES SINDICALISTAS...?

SANTA FE-ARGENTINA (por Rodolfo O. Gianfelici) El martes 7 de marzo se realizó la más grande movilización popular en contra del gobierno de Mauricio Macri. Fue convocada y organizada por la CGT y las CTA. Un evento que tiene diferentes análisis, lecturas y conclusiones. La primera y fundamental: que existe un fortísimo rechazo al gobierno nacional actual; los movilizados (en cantidad y calidad) así lo demostraron. Se trató de la más importante de las protestas en los 15 meses de administración de Cambiemos. Luego se deben tratar diferentes hechos y circunstancias que abonan de diferente manera lo ocurrido en las calles porteñas. La primera y muy sugestiva fue el adelantamiento horario para que hablaran los 3 oradores de la CGT. No se dieron cuenta que comenzaban antes del horario programado? Lo hicieron así, para adelantarse a la llegada de otros sectores movilizados? Existía alguna otra urgencia que se desconoce…? La segunda, fue lo llamativo de lo breve de los 3 mensajes. Además, muy ligth en sus contenidos. Y hasta difusos en el sentido de no coincidir en la posible fecha de la convocatoria a un paro. La tercera, fue la rara (¿?) insistencia al diálogo y escasa dureza de las manifestaciones de los 3 dirigentes, cuando se escuchaban cánticos reclamando “paro nacional”. La cuarta, la contundencia con que los asistentes exigía “paro nacional”, que llevó a la interrupción de los pobres discursos. La quinta, las importantes presencias de asistentes encolumnados con sus sindicatos o federaciones, como con organizaciones sociales y partidos políticos. Pero además, muchos asistentes llegados en forma independiente. La sexta, el duro cuestionamiento surgido desde diferentes sectores de asistentes ante la blandura de los dirigentes sindicales que hablaron, que no dejaron en claro cuándo sería la fecha del paro nacional. La séptima, que el sindicalismo mostró sus claros límites y la falta de capacidad para encabezar esta etapa, pues semejante concentración terminó diluyéndose “a las apuradas”, y sin conclusiones serias. La octava, que la conducción cegetista, en medio de este cuestionamiento dilapidó una posibilidad de fortalecerse. Porque en verdad, el triunviro salió muy debilitado de esta presentación “a las apuradas”. Tanto que lejos de poder festejar, debieron irse rápidamente del palco y ahora pesa sobre ellos la máxima carga de jugar con el tiempo en su contra (para determinar una fecha de paro nacional al que ya no podrán escaparle). La novena, que la convocatoria resultó un éxito, más allá que algunos incidentes menores (luego del acto central) pretendan ser usados por los medios formadores de opinión, para tratar de empañar cual fue el objetivo de la marcha y su contundente éxito. La décima, que las asistencias fueron amplias, en tanto y en cuanto a la CGT que se considera ‘dueña’ del peronismo, se le sumaron las participaciones de sectores de la izquierda (que está muy lejos del mismo), del Partido Nuevo Encuentro y de sectores del peronismo (La Cámpora y el Movimiento Evita) que algunos demonizan. Quizás este hecho sea un “problema” para algunos dirigentes que siguen pensando en fortalecer su “quintita”, sin entender el rumbo al que es llevado el país. La asistencia de tantos dirigentes del peronismo ha sido una muestra cabal en el sentido que ellos van dejando de lado diferencias menores, para coincidir en el enfrentamiento al enemigo principal. Fue así que se pudo observar a los intendentes bonaerenses Fernando Garay, Gabriel Katopodis, Verónica Magario, Jorge Ferraresi, Martín Insarurralde, junto a Daniel Scioli, Florencio Randazzo, Jorge Landau, Fernando Espinoza (PJ bonaerense), José Luis Gioja (PJ Nacional), Héctor Reclade, Carlos Kunkel, Víctor Santa María y Diana Conti. La undécima, fue la nada llamativa ausencia de dirigentes del Frente Renovador, que conduce Sergio Massa. Estuvieron sí, los sindicalistas que están en su espacio político, en el palco. La duodécima, fue que quien comenzó los discursos, Carlos Acuña, mostró una pasmosa mediocridad. Inclusive en algunos momentos estaba desorientado y no sabía cómo continuar, ante los reclamos y cánticos de los asistentes. Luego habló Juan Carlos Schmid, que –observador de lo que había sucedido-, apeló a un discurso con algo de dureza. Los reclamos lo llevaron a firmar: “No estamos aquí para dilatar nuestra propuesta: venimos a anunciar que habrá medidas de fuerza en la Argentina antes de fin de mes”. Pero los reclamos continuaron. Finalmente habló para el rápido cierre, Héctor Daer, que trató de ser duro… pero no tanto. Advirtió que “si no hay rectificaciones, habrá paro”. Una afirmación que pretende otorgarle tiempo a Macri para que rectifique (¡!). Lo que los asistentes entendieron y continuaron reclamando dureza. Y ante la falta de afirmaciones concretas, las exigencias y protestas fueron mayores. Comenzaron a arrojar objetos contra el palco y se escuchaban cánticos duros en contra de los sindicalistas. Fueron momentos en que los insultos y protestas eran por igual para con Macri que para con los dirigentes cegetistas. Lo que vino después es sabido: los medios tergiversando. Y hasta un Daer acusando a un grupo de “La Cámpora de Berazategui”. Un aporte del dirigente que pocos creyeron, pues dicha agrupación estaba a más de 3 cuadras del palco (¡!). La décima tercera, es que la cúpula cegetista ha quedado encerrada entre su dialoguismo con el gobierno, pero donde este último no lo convoca oficialmente desde hace un mes (¡!). Solo apelan a la palabra “diálogo”, ante los medios de comunicación. Además, tras 15 meses de gobierno es evidente que el diálogo que pretende el macrismo es el de asistir a escuchar, a aceptar y a no recibir ninguna respuesta satisfactoria. Una cúpula cegetista que por el otro lado queda encerrada por los reclamos de las bases. Un hecho que quizás para ellos es desconocido y totalmente inesperado. El tema es que ahora –si o si-, la CGT se verá obligada a convocar en breve a un paro nacional. Pero ello no es un fin en si mismo (como puede pensar algún sindicalista), sino que cada vez más ciudadanos consideran que es apenas un escalón más en la construcción de una política totalmente diferente del gobierno nacional. Finalmente, la décima cuarta conclusión es a la vez toda una incógnita: Y ahora señores sindicalistas…?