Sabado 11 de Marzo de 2017 a las 11:29

opinion

MALVINAS, MACRI Y TEMER

CIUDAD DE BUENOS AIRES-ARGENTINA (por Esteban D’Arret) El presidente Mauricio Macri fue a Brasil y se encontró con su par, Michel Temer. Anunciaron coincidencias y trabajos en conjunto. Sin embargo, pocas semanas después de dicha visita, Macri se enteró por los medios de prensa, que Brasil había dado apoyo a los aviones británicos en vuelo hacia las Islas Malvinas. Un dato no menor, que generó una denuncia y preocupación tanto en algunos legisladores argentinos (y de la ex embajadora ante el Reino Unido Alicia Castro), como de un legislador del PT (Partido de los Trabajadores, que lidera Lula). Lo cierto es que Brasil le otorgó cobertura logística a los aviones ingleses en los aeropuertos de San Pablo, Río de Janeiro y Río Grande do Sul. Ello viola protocolos y acuerdos, y además, atenta contra las posturas de países americanos que consideran que la Causa Malvinas es una Causa latinoamericana. Se entiende la postura pro-británica del gobierno brasileño surgido de un golpe mediático-judicial-parlamentario. Pero no se entiende la ineficacia, el desconocimiento y la torpeza diplomática del macrismo… A menos que el tema no le interese (o no sea considerado “grave”). La solidaridad brasileña para con esa causa argentina, ha sido manifiesta. Pero esta decisión es violatoria a todo lo hecho y sienta un gravísimo precedente para la región y para un nuevo contexto internacional que estaría conformándose, con Donald Trump en la presidencia estadounidense. Este apoyo a los británico no es un hecho “personal”, sino del que tomaron parte el Ministerio de Relaciones Exteriores y el de Defensa brasileños, y no cabe dudas que –de una u otra manera- ha sido consultado hasta el mismo presidente Temer. El reclamo oficial desde Argentina, ha sido tardío. Y para más, recibió una respuesta rayana con lo burlesco. Porque el gobierno de Brasil respondió que no sabía si hubo vuelos (¿?). Claro… fue una respuesta insulsa, ante una pregunta poco (o nada) enfática de Macri. Acaso es posible que las autoridades de un país, no sepan que aviones de guerra de un país extracontinental se abastecen y operan en 3 aeropuertos brasileños…? Es posible que Temer responda no saber, sin siquiera tomarse el ‘trabajo’ de preguntarle a sus ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa si ello ocurrió en verdad…? No es un hecho menor. Está en juego un territorio en manos de una potencia colonialista, de otro continente. Y el presidente Temer no sabe qué ocurre en su territorio… La presencia militar británica en el sur atlántico constituye una amenaza para la seguridad de Argentina y de toda una región. Es un ataque a toda Latinoamérica. Acaso se asiste a una suerte de “independencia” de ciertos sectores militares brasileños que permiten operatividad británica, sin que lo sepan sus superiores y/o las autoridades políticas…? Poco creíble, por cierto. Nunca los presidentes Lula y Dilma Rousseff permitieron sucesos de estas características. Y si ocurrieron, en verdad fueron maniobras que se les ocultaron. Porque ambos han sido consecuentes con la política de integración regional. Ha sido una política de Estado. Y han apoyado el soberano reclamo argentino. Resulta importante recordar que también fue un reclamo del Mercosur, cuando los presidentes eran Néstor Kirchner, Lula, Cristina Fernández, Dilma, Fernando Lugo, José Mujica, Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Pero claro… este Mercosur con Mauricio Macri y Michel Temer integrándolo, poco y nada tiene que ver con el anterior. Porque se asiste a un denominado “nuevo” Mercosur, cuando en verdad es solo un deseo derechizador, aislacionista y pro-estadounidense que llevan adelante los presidentes argentino y brasileño. Ellos deben cumplir los papeles de destructores del Mercosur, para favorecer los intereses estadounidenses y británicos. En el caso de Temer, además, debe ‘desactivar’ la presencia de su país en el Brics. Se asiste a una nueva maniobra a escala mundial, donde el poder imperial anglosajón pretende avanzar y asegurarse el control militar del sur americano. Porque ello les permitiría acceder a tierras productivas, agua dulce, energía, petróleo, gas, materias primas, espacio (para ocupar con nuevas migraciones). Dentro de ese nuevo esquema pentagoniano, aparece la exigencia de Barack Obama (en su visita a Argentina) para instalar una base militar-nuclear en Tierra del Fuego. El reforzamiento de la militarización malvinense (por los británicos). Los ataques constantes a Venezuela. Nuevas bases militares en Perú y Paraguay. Pero también, con la extranjerización de tierra permitidas por Macri y Temer (particularmente en la Amazonia). La amenazante operatividad de la IV Flota Naval de EEUU frente a las costas brasileñas (tras descubrirse el petróleo “Pre-sal”). El desinterés (¿?) estatal brasileño a operar la base de lanzamiento de vectores con satélites en Alcántara (Maranhao). El debilitamiento de Petrobras (usando las denuncias de corrupción, para facilitar los ataques de las multinacionales). Por ello, ante esta nueva maniobra del poder anglosajón, sus fieles empleados se encargaron de preguntar poco y de responder aún menos.