Lunes 13 de Febrero de 2017 a las 21:25

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RE-DISEÑO IMPERIAL PARA ASIA

CIUDAD DE BUENOS AIRES-ARGENTINA (por Esteban D’Arret) Estados Unidos y sus principales aliados (potencias europeas, Canadà, Australia, Japón e Israel) continúan manifestando sus desagrados por la decidida y determinante intervención de Rusia en el conflicto internacional que le había impuesto a Siria. Con la excusa de “democratizar Siria”, la estrategia era la de imponer un nuevo rediseño para el llamado cercano Oriente. No era un proyecto nuevo ni sorprendente, sino que había sido hábilmente planificado en Washington (con el apoyo de sus socios). Ya en plana invasión y destrucción de Irak desde el 2003, en el Pentàgono habían comenzado a trabajar en dicho ‘nuevo mapa asiático’. Todo iba marchando según lo programado, y la caída y control de Siria resultaba un eslabón fundamental para dicha cadena de dominación. Pero Rusia decidió apoyar a Siria y terminó por desbaratar el plan, que –en verdad- ponìa en peligro a la propia Rusia en décadas venideras. Se trataba de conformar un nuevo mapa político que permitiera terminar de rodear a Rusia y de establecer una barrera de ‘países amigos’ (dominados) para con China. Además de controlar territorialmente a los países actuales, se les iba a aplicar un re-diseño que incluia “reconversiones” o nacimiento de nuevas mini-naciones. No para respetar derechos algunos, sino para generar permanente conflictos bilaterales que “entretuviera” a tales países, mientras EEUU y sus aliados controlaban el petróleo, el gas, y las obras de “reconstrucción” (después de haberlos destruido, para llevarles la “democratización” y la “libertad”). Con ese avance estadounidense, se posicionaba estratégicamente frente a Europa, y sentaba posiciones frente a Rusia y China. Con lo cual, Washington avanzaba aún más en sus relaciones con los gobiernos de Moscú y pekín, y rebajaba el papel que cumplen los europeos (sus necesarios y actuales socios y aliados). EEUU quiere ser el controlador máximo de todo el petróleo mundial. Por ello sus constantes ataques a Venezuela; sus invasiones a Irak y Libia; su sociedad con las más sanguinarias de las monarquías asiáticas (Arabia Saudi, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos). Por ello sus ataques a Yemen e Irán. La globalización neoliberal pretende que ningún Estado tenga el control del petróleo (en ningún lugar del mundo). El objetivo es que sean las multinacionales (estadounidense y europeas) las que ejerzan ese poder, bajo el paraguas de la “libertad de mercado”. En este tema ya comenzó a trabajarse años atrás desde el poder washingtoniano, con el entonces vicepresidente Dick Cheney (presidencia de George W. Bush; foto), al frente de un reservadísimo “grupo de trabajo de la energía”. Fue ese “grupo” el que analizó, evaluó y ponderó la importancia de los mapas petrolíferos del Medio Oriente. Y dentro de dicha tarea, el primer país analizado fue… Irak. Demás está decir que correspondió al gobierno de Bush el invadir territorio irakí… Los europeos, necesitados del vital gas, no se quedaron quietos, sino que se integraron rápidamente al proyecto de ‘re-diseño’ del cercano oriente. Este patear el tablero (estadounidense) que logró realizar Rusia junto a Siria, no significa que el proyecto haya quedado archivado. Por el contrario, se espera que Washington genere su respuesta, que –de seguro- será comunicacional, para generar las condiciones que le permitan posteriormente actuar militarmente. Nuevamente se confirma que –como dice el papa Francisco-, la tercera gran guerra ya está en marcha.