Viernes 03 de Febrero de 2017 a las 11:25

opinion

"EL CHAPO" COMO UN REGALO...

SANTA FE-ARGENTINA (por Rodolfo O. Gianfelici) La “entrega” del Chapo Guzmán a las autoridades de EEUU ha sorprendido a algunos. Pero para otros, era previsible. Por un lado –dicen unos-, el presidente mexicano intenta distraer a la ciudadanía y al mundo ante sus constantes fracasos políticos internos. Para otros, se trató de un envío de mensaje ‘conciliador’ a la gestión de Donald Trump. Lo concreto es que Guzmán ha sido siempre, funcional a los intereses estadounidenses. Porque –guste o no-, las autoridades de EEUU necesitan garantizar el aprovisionamiento de cocaína para sus millones de ciudadanos enfermos. De allí que el “control” o “guerra al narcotráfico”, es -en verdad- una gran mentira. EEUU es el mayor consumidor de cocaína del mundo (también de marihuana y de psicofármacos). Demuestra que es una sociedad altamente enferma; dependiente; pero a la vez, generadora de un sensacional negocio económico y financiero. De allí que en EEUU consideran que ello debe estar en “manos expertas”… A nadie (demócrata, republicano, derechista, “halcón”, seudo-“progre”, administrador, pentagoniano…) se le ocurriría dejar a decenas de millones de ciudadanos sin cocaína. Sería un grave riesgo social el someter a importantes sectores sociales a la abstinencia. De allí que el aprovisionamiento de droga debe estar “garantizado”. Y nada mejor que para ello, establecer una política de Estado (como ejecutan las sucesivas autoridades estadounidenses). El tema o problema es para aquellos carteles que no se adecúan o encolumnan, o tratan de mantener cierta ‘independencia’ a esta estrategia mundial. Allí se convierte en “enemigos” de EEUU. Si no ejecutan acciones de este tipo, son funcionales y ‘aceptados’ por quienes… deben combatir el narcotráfico (desde EEUU en su país y el mundo). Guzmán ha sido un funcionalísimo criminal, que con una gran visión y capacidad comercial-delictiva, fue dando forma a una verdadera “multinacional de la cocaína”. Fue avanzando y creando relaciones comerciales y de dependencia a favor de sus intereses. Lo cual fue visto como “un gran aporte” por EEUU, pues le facilitaba sus objetivos. En tal sentido, le ayudaron directa e indirectamente para ello. Luego, cuando consideraron que ya no era tan necesario mantenerlo en libertad, decidieron que debía cumplir su papel de “preso”… y Guzmán fue atrapado y encarcelado. Ahora ha sido enviado de México a EEUU; extraditado. Una decisión que en nada ha sido un hecho “unilateral” del mandatario mexicano, sino que ha sido –previamente- acordado con ciertos poderes de EEUU. Porque Guzmán es un caso demasiado importante. Y por otra, porque el mandatario mexicano carece de autoridad (ante EEUU) como para adoptar por sí solo una decisión de tal característica. Lo concreto que el estallido del gasolinazo, casi ha pasado a un segundo plano, ante la extradición de Joaquín Guzmán a Estados Unidos. Un hecho ocurrido un día antes que Barack Obama entregara la Casa Blanca a Donald Trump… Lo cual –teniendo en cuenta las resistencias que se le arman a Trump-, esta extradición sirve para tratar de ‘licuar’ ciertas informaciones y le son funcionales a la política interna estadounidense. Quien fuera líder del cártel de Sinaloa, era requerido desde hacía tiempo por las justicias de los Estados de Texas, Nueva York e Illinois. Existía una petición de extradición desde hacía varios meses, pero se evitaba cumplirla. Sin embargo, en pocos días se resolvió en forma favorable (contando con el apoyo de la Corte mexicana que rechazó los recursos interpuestos para frenar la entrega). Lo cierto es que nuevamente Guzmán ha sido usado. En este caso por un debilitadísimo y cuestionado presidente como Enrique Peña Nieto, que enfrenta un futuro negrísimo –al parecer- con Trump. Por ello, decidió hacer una apuesta desafiante. Decidió entregar a Guzmán en las últimas horas de mandato de Obama. Algo así como un “reconocimiento” a las relaciones bilaterales que mantuvo. Guzmán fue usado como “un regalo”. Como un aviso a Trump, indicándole que lo que fue “un regalo” para el saliente, es un “peso” para él, recién asumido. Peña Nieto busca ‘avisarle’ a Trump, que la relación entre ambos gobiernos está más allá del destrato, agresividad verbal, promesa de muro y amenazan trumponianas. El mandatario mexicano le ‘avisa’ que la cocaína que consumen los millones de ciudadanos estadounidense, necesitan de la ‘escala’ distributiva del territorio mexicano (¡!). Habrá que ver cómo toma Trump esta maniobra de su par mexicano. Si la analiza políticamente y de manera racional, o si lo considera un desafío… Nada es casual en temas tan importantes. Téngase presente que EEUU pidió extraditar a Guzmán en el 2015. El gobierno mexicano concedió la extradición el 20 de mayo de 2016… pero nunca la efectivizó. Y –vaya casualidad-, la lleva adelante cuando Obama estaba con sus valijas en la puerta de la Casa Blanca… Guzmán ha dejado armada una sensacional estructura delictiva que incluye la distribución de cocaína en una veintena de países (¡!). Quien maneje ello, no solo realiza sensacionales negocios y extracción de recursos de esos países (hacia paraísos fiscales), sino que controla las necesidades de cientos de millones de ciudadanos. Lo cual significa, introducirse en las políticas internas (y de seguridad) de esa veintena de países… Geopolítica lisa y llana a través de la cocaína! Ahora vendrá el circo mediático, pues Guzmán debe enfrentar la posibilidad de la condena con pena de muerte, por narcotráfico, delincuencia organizada, posesión de armas, lavado de dinero, y asociación para importar y poseer cocaína para su distribución… Otro dato importante en toda esta gran hipocresía de intereses lleva a recordar que el conductor del cartel de Sinaloa había logrado escapar de cárceles de máxima seguridad mexicanas en 2001 y en 2015…