Martes 31 de Enero de 2017 a las 15:23

argentina

MACRI: CÓMO LIQUIDAR UN BANCO NACIÓN

SANTA FE-ARGENTINA (por Esteban D’Arret) “Al paso que vamos, en poco tiempo vamos a gritar: ‘Volvé Melconián’”. Eso es lo que comentaba un analista de políticas económicas tras la salida de dicho funcionario al frente del Banco Nación (BN). Máxime que su continuador en el cargo es Gonzalez Fraga (de la UCR). Desde el macrismo y con el acompañamiento de la poderosa prensa, la salida de uno y la llegada de otro funcionario, obedecería solamente a una cuestión secundaria; casi sin interés. Un cambio para “homogeneizar” el equipo económico. Sin embargo, ningún hecho debe ser tomado en forma individual. Los despidos en el gobierno macrista obedecen por cierto a la consolidación del poder que ejecuta el brujo, -jefe de gabinete- Marcos Peña. El que es secundado por Mario Quintana y Gustavo Lopetegui. El despido de Melconián es solamente la continuidad de lo ocurrido con Isela Costantini (titular de Aerolíneas Argentinas), Alfonso De Prat-Gay (Ministro de Hacienda y Finanzas), y el Secretario de Obras Públicas Daniel Chain. La llegada de Javier González Fraga no es un “cambio de personas”. Es el intento por dar un sensacional avance con más ajustes. Se trata de un defensor acérrimo de medidas ortodoxas, aumento de tasas de interés, reducción del gasto público; eliminación de las retenciones a las exportaciones, apreciación cambiaria, y más endeudamiento público. Propone todo lo que ya ha fracasado en el mundo, y que ahora se llaman: “las crisis” de las economías occidentales. Pero como si todo estos fuera p, que se agrega al fracaso de las “reactivaciones” prometidas (que no se producen), ahora el Fondo Monetario Internacional pronostica escasas (o inexistentes) expectativas de crecimiento para América Latina (y Argentina). Mientras tanto, Macri –como si siguiera en campaña electoral- sigue prometiendo que “debemos comenzar a crecer”, pero se olvida (¿?) que él en un año ha hecho todo lo contrario para que ello suceda. Y no va a suceder, lo que es peor… Mientras estos sucede, el mandatario ata al país a la estrategia militarista de EEUU e Israel. Y pone a los extranjeros en el centro de la (supuesta) problemática nacional. Y hasta no duda en proponer la baja de la imputabilidad, buscando responsabilizar a los jóvenes de los problemas que crean los mayores (como él). Todo esto mientras el festival del endeudamiento sigue adelante. Y dentro de esta estrategia, Melconian aparecía como una piedra para el camino. Porque él era “cauteloso” en cuanto a las exigencias de préstamos por parte del Tesoro macrista. En el año 2009 el Banco Central fijó límites normativos a los préstamos del Banco Nación al Tesoro. Para amortización de deudas, obras de infraestructura o inversiones en bienes de capital para la prestación de servicios públicos críticos o de interés público, esos créditos no pueden superar el 30% de los depósitos del sector público nacional no financiero en el mismo banco. El límite se extiende al 100% de los depósitos computados, más el 50% de la Responsabilidad Patrimonial Computable de la entidad para el total de exposiciones con el sector público nacional. En el último semestre del gobierno de Cristina Fernández esos depósitos crecieron un 62% (de 110.000 a 178.000 millones). En el primer semestre de Macrì se cayeron un 45,3% (de 178.000 a 108.000 millones). Ello significa que se perdieron: 81.000 millones de pesos a junio de 2016. En el último semestre de Cristina Fernández, los depoósitos habían crecido 74.000 millones y en el primero de Macrì cayeron 54.000 millones. Los depósitos del gobierno nacional sobre el total de los depósitos del Banco también cayeron con Macri: del 48% que representaban cuando recibió el gobierno, bajaron al 31% en abril de 2016 (solo 4 meses…). El gobierno acumuló deudas con el Banco Nación (por cuotas vencidas impagas) de 13.000 millones de pesos. El incremento de “créditos” otorgados por el Banco Nación al Tesoro (mediante la compra compulsiva de títulos públicos) y el simultáneo retiro de depósitos del Fondo Único de Cuentas Oficiales (FUCO) en el Banco provocó una situación difícil para la entidad a mitad del 2016. Fue así que se llegó a violar la norma del 2009, al superarse los límites impuestos al financiamiento por el principal banco público del país al Estado. Eso llevó a Melconian (en julio de 2016) a pedir una “excepción” (por esa violación) hasta el 31-12-2016. Sturzenegger admitió “con carácter de excepción” no considerar el superar los límites “en la medida equivalente a la diferencia total entre las asistencias y los recursos computables para cada uno de los límites”. El 21 de julio (al día siguiente del pedido…!), Sturzenegger concedió lo solicitado. Ello significa autorizar la violación; pero el 31-12-2016 el Banco Nación debería recomponer las relaciones técnicas. La situación en verdad era una imposición del gobierno nacional al Banco Nación. Por ello el 20 de julio, el Gerente y el Subgerente, Raúl Duzevic y Luis Enrique Downs le envían una nota al Superintendente del Banco Central, indicando que la situación que soporta el BN “no responde a una decisión crediticia voluntaria del Banco Central”. En forma clara y contundente dicen que el BN ha sido llevado a esta situación por decisión del Gobierno nacional. El 21-12-2016 (10 días antes del vencimiento del plazo), el gobierno nacional hizo otra maniobra sorprendiendo a Melconian. Porque a través de una resolución conjunta (de las Secretarías de Finanzas y de Hacienda) le “colocó” al Banco Nación una nueva Letra del Tesoro (Letes) por 48.000 millones de pesos (con vencimiento al 21-3-2017). Todo indica que desde el Gobierno nacional se busca avanzar en el endeudamiento, generación de “crisis” financiera y vaciamiento del Banco Nación. Lo cual –lógicamente- para los neoliberales, su ‘solución’, será la de sacarse de encima a una entidad que provoca un elevado défitit. Todo indica que se asiste a una preparatoria de privatización. Solo se debe esperar…