Lunes 19 de Diciembre de 2016 a las 19:57

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EL DÓLAR, MACRI Y SUS REMEDIOS

SANTA FE-ARGENTINA (por Rodolfo O. Gianfelici) Durante años, Mauricio Macri y toda su pléyade de aduladores, claque y medios des-informativos que lo sustentaban, sostenían que era necesario terminar con el “control de cambios”. Había que poner fin al “dólar blue”, una denominación instalada por el grupo Clarín, para no decir: dólar ilegal o dólar especulativo. Fue así que llegado al gobierno, el mandatario impuso la más grande devaluación que se tenga memoria en los últimos años para un país emergente: 50% (¡!). Lo hizo bajo la excusa de “liberar”, de “sincerar” y dejar “que el precio lo ponga el mercado”. Fue así que de un día para el otro, el dólar que según el BCRA (Banco Central de la República Argentina) cotizaba a algo menos de $ 10, se fue a $ 15. Lo que provocó una estampida de precios que comenzó a aniquilar los bolsillos de decenas de millones de argentinos que no tienen su economía dolarizada. Porque ya los formadores de precios, las grandes cadenas comerciales y las multinacionales habían comenzado a “hacer un colchón” (aumentos para “protegerse”). Pero el consumidor: trabajadores, jubilados, cuentapropistas, changuistas, trabajadores no registrados, pensionados, no pudo defenderse de ese “colchón”. Fue así que se transformó (y sigue siéndolo) en víctima indefensa de los aumentos y de la inflación. Lo único que puede hacer es ajustarse y consumir menos. Por ello se han caído todos los índices económicos en todos los rubros del país. Mientras en los “países serios”, se habla con preocupación cuando en un trimestre se produce una baja de 0,5 o hasta un 1% en el consumo en algún rubro, el Argentina se da como “natural” (¡!) que aparezcan datos oficiales con bajas del 5 al 8% de caída de un mes para el otro, en todos los rubros. Y desde el Gobierno no se preocupan en maquillar (o disimular) en demasía esos valores, porque para ellos es lo correcto; lo que corresponde; el camino cierto. De allí que salen a informar de ello con orgullo y satisfacción. Mientras que los que desde el comercio y la (gran) industria respaldan este camino emprendido, pues ellos poseen márgenes de ganancias tan elevados, que aún vendiendo mucho menos que en tiempos del gobierno peronista, ganan más. Lo cual es un triunfo rotundo del capitalismo: “máxima ganancia con menos riesgos y máxima reducción de gastos”. Macri impuso políticas de "shock" desde el punto de vista económico, con su mentado “fin de las restricciones cambiarias” desde el 16 de diciembre de 2015. A ello agregó el pago a los fondos bruitres para lo cual Argentina fue el país que más se endeudó en la última década de una sola vez, entre todos los países emergentes del mundo (¡!). Y por otra, se realizó un mega-transferencia de recursos desde el Estado nacional a un minúsculo grupo concentrado agroexportador, de… 4.500 millones de dólares (al dejar de lado las retenciones a las exportaciones). Todas estas medidas solo se pueden sustentar con mayor recaudación desde el Estado; y especialmente recurriendo a un hiper-endeudamiento (interno con bonos) y externo (con bonos y créditos). Pero a menos de un año el Gobierno ha comenzado “a hacer agua”; a naufragar porque las mentadas “inversiones extranjeras” no llegan (ni llegarán). Y con ello no se producen las generaciones de empleos; todo lo contrario: cada vez existen más desocupados. Se dice que el “error” del gobierno está en que no termina de hacer las reformas. Cuáles? No se profundiza. Hacia dónde? No se reactiva. Cómo? Porque todo lo hecho por Macri va en contra de lo que se dice que sucederá. Lo demuestra la historia. No sólo en el país, sino en el mundo. Se asiste a la inflación más alta desde el año 1992. Ello es pretendido justificarse por el “necesario sinceramiento” (¿?) de las tarifas. Para peor, siguen sosteniendo el cuento de “la herencia recibida”… La emisión está descontrolada. Las altas tasas de interés impiden cualquier intento de inversión, si es más redituable apostar a la actual “patria financiera”. No hubo reactivación inmediata; no hubro reactivación en el mentado “segundo semestre”; no se habla de reactivación para “el primer semestre” del 2017… Lo pero es que algunos ‘analistas’ sostienen que el “error” del gobierno fue el “gradualismo”. No haber adoptado medidas más duras (¡!). Lo que muestra el desatino, el desconocimiento y la agresividad de tales opinadores para con los millones de argentinos que han sido sometidos a una desnonocida política inflacionaria y de pérdida del poder adquisitivo, Un hecho que estos ‘opinadores’ califican de “gradualista” (¿?). En medio de este dramático panorama negativo (del que ya hablan hasta los medios socios de este proyecto, como Clarín, La Nación, Ámbito Financiero y El Cronista…) ahora se sale a instalar que el dólar quedó relegado, retrasado… Por ello existen ‘opinadores’ que trabajan para crear conciencia en el sentido de generar una nueva devaluación. Acaso no iba a ser “el mercado” quien fijara su valor…? La mega-devaluación macrista le permitió a la divisa estadounidense regresar al nivel de principios de de 2012. Se redujo el atraso respecto de la inflación promedio (decían). Pero ahora le echan la culpa a… la inflación (¡!). O sea: quienes impulsaron la mega-devaluación y el golpe inflacionario, sostenían que era para “normnalizar” la economía. Pero ahora afirman que la inflación de 2016, “por encima de 40%” (52% en verdad), ha postergado al dólar. Porque consideran que el billete verde “solo” se encareció un poco más de 20%. Por ello consideran necesario “acomodar” los números y hacer desaparecer ese “atraso cambiario”. Cuando ello –en cierta forma- se debe a que existen elavadísimos rendimientos en pesos promovidos por el BCRA y al ingreso al país de inmensos volúmenes de dólares (arribados con la emisión de deuda). La verdad está en que desde el 9 de diciembre de 2015 a la primera semana de diciembre de 2016 (un año), el dólar pasó de $ 9,83 a $ 16,19. Un aumento del 64,7% en bancos al público. No es un valor menor si se considera una inflación anual del 52%. Y qué decir respecto a los trabajadores que en “paritarias libres” sus dirigentes le consiguieron un promedio del… 30% de aumentos. Sin embargo los tenedores de dólares (y los exportadores) reclaman un dólar “normal” en derredor de los $ 20. Los defensores de esta política devaluatoria sostienen que de esa forma “Argentina será competitiva” y ganará mercados en el exterior. Cuando el gran problema problemas afuera es que todos los países occidentales sufren duras “crisis” y no tienen con qué comprar lo que Argentina puede vender. O no se dan cuenta que en el año de Gobierno macrista, con una mega-devaluación del 50%, la venta de productos argentinos al exterior está paralizada…? Las ventas al exterior no dependen sólo del valor del dólar en Argentina. Porque toman parte la evolución de la inflación y el valor del dólar en los principales mercados compradores. Es decir que se podrá seguir devaluando en Argentina, pero depende qué sucede en las economías de Brasil, China, Chile, la Unión Europea y hasta el NAFTA. Si existe una convergencia de esas variables (inflación y valor del dólar) con las de Argentina, entonces si el país podrá ser competitivo. Estos gobernantes, que defienden intereses totalmente diferentes a los del anterior gobierno peronista, no se percataron, entendieron, analizaron o les interesó saber que el mundo occidental está en crisis. Ante ello, la política de Cristina Fernández fue la de fortalecer el consumo interno, para con ello sustentar las actividades económicas. De esa forma se compensaban las exportaciones que no se podían realizar a países que aplicaban medidas neoliberales, que tenían el consumo interno paralizado, y no podían importar (comprar productos argentinos). El tema es que el macrismo, con sus socios radicales, coalicionistas, aristas y hasta algunos “progres”, destruyeron la economía interna y ahora se encuentran con que… no pueden exportar (¡!). Ante esta situación, los “iluminados” gobernantes apuestan a diferentes remedios (que ya nos hicieron probar Gómez Morales, Celestino Rodrigo, Martínez de Hoz, los economistas de Raúl Alfonsín, Carlos Menem y Eduardo Duhalde). Aparecen con sus remedios para atacar el cáncer. Novedosamente cada uno muestra en sus manos un producto diferente: Actron, Bayaspirina, Dolorine, Aspirina, Excedrin, Cafiaspirina, Geniol, Ibuprofeno Cinta, Aspirineta, Adiro, Medley, ASA, Couldina… Imaginemos cual será el resultado ante semejante gravedad. Estos remedios consisten en: “dureza monetaria”, “eliminación de impuestos”, “blandura fiscal”, “actualización cambiaria”, “eliminación de paritarias”, “reducción de gastos”, “incentivo de exportaciones”, “atracción a llegada de capital externo”, “retenciones cero”, “reformas en la estructura del Estado”… Pero el mayor acento lo ponen en la necesidad de seguir devaluando. Para ello apelan a un cálculo sencillo: la evolución del índice general de precios entre 2011-2016 fue del 247,8%; el incremento del dólar fue en ese período del 227,1%. Es decir que la devaluación debería estar en el orden del 20,1%. Con una salvedad: los datos de la inflación acumulada es provista… por ellos mismos (los devaluadores)!