Sabado 10 de Diciembre de 2016 a las 11:40

opinion

MACRI DESACOMODADO CON TRUMP (Y LA REALIDAD)

CIUDAD DE BUENOS AIRES-ARGENTINA (por Esteban D’Arret) La noticia del triunfo de Donald Trump fue tomada por sorpresa en muchos sitios del mundo. Incluido el macrismo. Porque ellos en su ‘análisis’ (¿?) entendían que ganaba tranquilamente Hillary Clinton. Por ello hubo un encuentro –por este tema- entre Mauricio Macri y la canciller, la radical Susana Malcorra. Había que ver cómo se posicionaban desde esa noticia en adelante; porque el gobierno argentino “se jugó” a favor de la perdedora… Lo hizo desde la propia incapacidad de quienes quieren ser “más papistas que el papa”. Apostaron a ser los primeros de la fila festiva del triunfo clintoniano, cuando a los estadounidenses los lugares en dicho ordenamiento no tienen valor… Para ellos (sean demócratas o republicanos) son todos números sin valor alguno. Pero ello no es todo. Lo peor es que las posiciones del macrismo desde hace 10 meses van a contrapelo de lo que –posiblemente- Trump impulse en poco tiempo. Con lo cual Macri, además de haber sumado una torpeza electoralista, quedaría desacomodado de la realidad… Porque para él, “la realidad” es lo que hacen y marcan desde Washington. El resto es destructible (y peor: inentendible). Porque es posible que EEUU para recuperar los tiempos y espacios perdidos decida ‘cerrar fronteras’, volverse sobre si mismo y reforzarse contrariando la proclama de “apertura a los mercados”. En ese sentido, Macri estaría remando en contra de la corriente trumpmoniana. Porque él destruye todo lo nacional; abre las puertas a la voracidad importadora; y mega-endeuda al país. La derecha avanza a pasos agigantados en las potencias occidentales, que sufren las consecuencias de las políticas neoliberales que ellos mismos inventaron e impusieron en el mundo. Ahora, para tratar de salir de esas “crisis” de las que son responsables, apuestan a discursos y promesas “nacionalistas”. Ello representan algunas voces italianas, la francesa Marine Le Penn y el estadounidense Trump. Todo lo contrario de lo que ha proclamado y hace… Macri. Por ello, en cierta forma se entienden los apoyos populares que reciben esos políticos. Lo que no se llega a comprender es cómo secores populares apoyaron a Macri, que les prometió llevarlos al infierno de lo pero del alfonsinismo, el menemismo, el delarruísmo y el duhaldismo… El ganador Trump sustentó su campaña (además de la xenofobia) en una opción contra el desempleo; de prometer recuperar el empleo industrial y en impulsar más empleo con obras de infraestructuras. Casi se diría que su discurso fue… populista. Mientras esto sucede en las potencias que conducen el “primer mundo”, el alumno Macri marcha a contrapelo. Aplica el ideario procesista que estableciera José Alfredo Martínez de Hoz. Quizás en el convencimiento que como a su familia (del grupo Macri) le fue tan bien en esos años, ahora ello podría replicarse hacia algunos de sus amigos. Pero no de las mayorías populares. La desocupación, la destrucción del mercado interno, la inflación y el mega-endeudamiento son componentes de un cóctel explosivo. Se debe ser muy torpe o muy analfabeto de la historia mundial y argentina, como para no darse cuenta de ello. Macri defiende el mundo unipolar y busca instalar en el seno de la sociedad una actualizada “guerra fría” inexistente. Porque se avanza hacia un mundo multipolar, aunque Washington se oponga. Por lo pronto, si bien no existe la Unión Soviética, hoy existe otro jugador de gran peso: China. No solo desde el punto de vista militar, sino económico. Tanto que es el sostén de un mega-endeudado EEUU. Pero por otra, por más que Macri, Tabaré Vázquez, Brasil y Paraguay apuesten a la destrucción del Mercosur, no podrán frenar la existencia del Brics (cada vez más poderoso). Ni que Rusia vaya recomponiendo su presencia mundial. EEUU podrá seguir siendo “la” potencia militarista y agresiva mundial, pero está en retroceso. Tanto que se ha visto obligada a desarrollar en los últimos años una dura ofensiva diplomática, política y económico-financiera contra Brasil, Argentina, Venezuela, Argentina, Bolivia, Cuba y Nicaragua. Los golpes de Estado en Honduras, Paraguay y Brasil, son la mejor muestra que EEUU estaba muy preocupada por “su patio trasero”. Con todos los cuestionamientos que se le puedan realizar a los 3 anteriores gobiernos peronistas (de Néstor Kirchner y Cristina Fernández), en política exterior se apostó y trabajo en la búsqueda de independencia de las potencias occidentales. Tanto de EEUU, como de Gran Bretaña, Alemania y Francia. Pero Macri hace todo lo contrario. Se ató gratuitamente como furgoncito de cola de Washington, exponiendo al país a los vaivenes de sus decisiones (idas y vueltas), que terminan afectado la política interna. Macri es sun simple representante de intereses de una clase social de la que él no forma parte. Macri es un empresario; no pertenece a la oligarquía. Defiende los intereses de una dirigencia (el establishment) local, atada a los poderes internacionales. Toma decisiones en función de la defensa de sus intereses e ideología. Y lógicamente que quienes tienen mayor peso son “los de afuera”, que sustentan sus políticas en la extracción de capitales. Su política es la de la fuga de capitales (en los primeros 10 meses de macrismo se fueron del país más de 31 mil millones de dólares…). La clase dirigencia argentina es funcional al proceso de acumulación internacional. Sin embargo, carece de una estrategia de acumulación para el ámbito local. Por lo cual esta política es inviable para el conjunto de la sociedad.