Martes 15 de Noviembre de 2016 a las 16:49

generales

EEUU: CUANTO MENOS VOTEN, MEJOR !

CIUDAD DE MÉXICO-MÉXICO El país más poderoso del mundo gusta mostrarse además, como el más democrático. Lo cual –en verdad-, es bastante sospechado de no ser así. Tanto que todo el mecanismo del poder está armado de una forma donde se busca (elegantemente) que el ciudadano participe lo menos posible en las elecciones presidenciales. Partamos de la base que el sufragar no es obligatorio… O lo que es lo mismo: al Estado no le interesa que el ciudadano se comprometa. Lo deja librado a la libertad de mercado… Perdón! De conciencia… Desde hace cientos de años se fue armando este mecanismo. En aquellos tiempos de tantas décadas atrás, la mayoría de los ciudadanos necesitaba desplazarse desde su lugar donde habitaba hacia el centro de votación. Lo hacía –lógicamente-, en carro tirado por caballos. Por ello se decidió que no se votara los fines de semana, porque muchos ciudadanos dedicaban el domingo para acudir a la iglesia. También descartaron el miércoles, en razón que ese día de la semana se convocaba (por tradición) al mercado. Por otra, como Estados Unidos era una nación principalmente agrícola, los meses de la primavera y del verano se trabajaba en la cosecha. De esa forma descartaron ambas estaciones del año. A las que se agregó el invierno, en razón de su crudeza, pues afectaría los viajes de millones de personas. De esa forma se concluyó en que el mejor mes era noviembre. Y se llegó a la elección del primer martes (después del primer lunes de noviembre). Así, el país instituyó como día de votación uno que no fuera del fin de semana, como ocurre en la mayoría de las democracias occidentales. Hasta allí se podría concluir que todos los fundamentos para elegir noviembre y ese martes, está plenamente justificado. Pero… el tema es que 1 de cada 4 miembros del electorado (el 25%), asegura que no asiste a votar… porque se trata de un día laboral (¡!). Es así que se llega a que ese elevado porcentaje (la cuarta parte) se contrapone al día determinado tantas décadas atrás por “los pensadores” estadounidenses. Con lo que se demuestra que el Estado (sus poderes) están contentos con este esquema de funcionamiento (y sutil exclusión). De esta forma, se llega a que se está ante una de las participaciones más bajas del mundo. Porque EEUU posee una media del 60% de asistencia a votar. Ocupando el puesto 138º en un ranking de 172 países del mundo. Ante los cuestionamientos que han realizado algunos estadounidenses para cambiar este día electoral nacional, inmediatamente aparecen los detractores, sustentando que que la mayoría de los Estados ofrecen la posibilidad de votar por correo y por anticipado. Claro que de los 50 Estados, no todos actúan igual. Es así que 15 de ellos no lo permiten. Con lo cual en tales territorios, el ciudadano solo puede votar durante un día laboral (el martes) y si les autorizan a ausentarse de su trabajo durante varias horas. Para quienes pueden sostener que cambiar ahora no se condice con la “organización” o “historia” estadounidense, habría que recordarles que en eso, el Estado es muy elástico. Tanto que dos de las fiestas nacionales tan importantes como del Día de los Presidentes y el Día de Martin Luther King, se celebran los días lunes. Pura y exclusivamente por la conveniencia que supone para los consumidores (al darse lugar a un fin de semana de 3 días). Por ello, los que entienden que un acto democrático es más importante que el alentar el consumo, bien se podría trasladar el día electoral nacional a un fin de semana, para que los votantes dispongan de mayor facilidad a dicho acto. Pero claro. Eso para el poder estadounidense es secundario. Si hasta para “facilitarle” el acceso al voto le han puesto a disposición una maquinitas electrónicas (el voto electrónico), que hasta dispone de la posibilidad de “facilitarle” no preocuparse ante la duda de no saber a quien elegir, pues las maquinistas son… violables (¡!). Y si el elector logró zafar de esa posibilidad de fraude, le ofrecen las antiquísimas urnas… claro que con el riesgo que –de ser necesario- sufrirán el cambio de votos y aparecerán flotando en algunos bañados de La Florida (si ello debe garantizar el triunfo de un tal George W. Bush)…