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Domingo 30 de Setiembre de 2012 a las 16:59

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Y EL PERONISMO DE SANTA FE...?

SANTA FE-ARGENTINA  Hablar de peronismo en esta provincia es tratar de descifrar un jeroglífico, como mínimo. Porque mientras cada vez se atomizan más los grupitos que se autoconsideran como los fieles representantes del peronismo nacional, el peronista común, sencillo, el de la calle, los mira sin darle importancia. El último mejor ejemplo de ello fue la `paliza` electoral por la gobernación. Terminar tercero cómodo, no ha sido precisamente un halago... Ha sido la consecuencia de una sumatoria de desaciertos, de quienes creen que pueden conducir (?) o manipular, desde atrás de un escritorio o a control remoto. El peronismo se construye diariamente, y dentro de las innumerables frases de Juan Perón y de Evita, existen algunas que son capitales. Esa de "mejor que decir es hacer, mejor que prometer es realizar", es una; esa otra de "con los dirigentes a la cabeza, o con la cabeza de los dirigentes", es otra; y esas donde se hacen referencias a los "sectarios y excluyentes" y al "espíritu oligarca" que anida en los dirigentes, son claves. Si un dirigente se olvida de ello, va por mal camino; podrá sacar algunas ventajas durante un tiempo y "escaparse", pero más temprano o más tarde terminará despistando. Por algo Perón decía: "para saber cómo es, al rengo hay que dejarlo caminar". El desorden interno en el peronismo, con sectores minoritarios respondiendo a diferentes dirigentes, ha encontrado su reproducción en el seno de la Legislatura. Porque allí el peronismo ejerce la mayoría en el senado y en el diputados. Pero el `problema` es que la falta de una conducción ha hecho atomizar aún más las diferentes posiciones internas. Porque el Gobierno provincial, ante su minoría, aceptó que debe negociar permanentemente. Y lo hace, porque dispone de ese poder que se denomina: `la chequera`. Que no quiere decir "dinero" (exclusivamente), sino que significa reconocer que quien dispone de esa herramienta ("la chequera") puede designar empleados, otorgar subsidios, aceptar proveedores, decretar o resolver ascensos en la administración pública, girar fondos a tal o cual comuna o municipio... Y los legisladores peronistas, sin conducción centralizada, aprovechan y hacen la propia. Mes a mes se ratifica esta maniobra negociadora desde el Gobierno, y la rapidez para sentarse a `conversar`, de tal o cual sector del peronismo. Esas actitudes lo único que hacen es servir a intereses personales o de minúsculos grupos; pero en nada al peronismo; y mucho menos a la provincia ante el Gobierno que deben sufrir los santafesinos.

En otros momentos, por mucho menos de los zafarranchos de Hermes Binner (antes) y de Antonio Bonfatti (ahora), ya tendrían que haber renunciado. Pero no ocurre absolutamente nada. No porque uno sea `golpista`, sino porque el anterior y éste gobierno provinciales, no se encuadran en el ritmo de construcción que se lleva adelante desde la Nación. Estos gobiernos son verdaderos contrapesos, que lo único que generan son empleados públicos (de la sociedad de socialistas/radicales, demoprogresista, "progres", aristas, coalicionistas y amigos/as...) e inflación. Son incapaces en seguridad; han paralizado las obras públicas; ni siquiera pueden garantizar la disponibilidad de remedios; y hasta esconden los resultados de los análisis de Gripe A... (!). Frente a ello, los grupúzculos del peronismo negocian ayer, hoy y mañana. En los días pasados en que se "debatió" la `reforma tributaria` del socialismo, quedó en claro que el peronismo tiene varias cabezas, y poco y nada de conducción. Para algunos legisladores existe urgencia por negociar con Bonfatti, pues en el 2013 se van a tener que `encolumnar` con algún dirigente ante las elecciones internas y legislativas nacionales. Eso le podría quitar maniobrabilidad; o tener que delegar en algún otro dirigente `superior` la representación a la hora de sentarse con el Gobierno provincial... Por estos días el presidente del PJ, Partido Justicialista, José Luis Freyre, es una muestra del no-poder. Inclusive quedó desairado por decisión de Luis Rubeo y Agustín Rossi. Freyre reina, pero no gobierna. Eso era claro desde el mismo momento que apareció su nombre para ocupar la jefatura partidaria. Pero parece que él se había creído que lo elegían para que condujera (?). Jorge Obeid trata de armar un gran paraguas con vistas al 2015; pero envió a su hombre de confianza, Juan Carlos Forconi, a la reunión convocada por el cordobés José Manuel De la Sota (?). Carlos Reutemann sigue con su clásico silencio de radio; pero se comunica periódicamente con Mauricio Macri. `Recomienda` a sus allegados a que apoyen al chistoso Miguel del Sel (?). Es más: sostiene que se le debe dar toda la apoyatura para que se transforme en diputado nacional en el 2013, para desde allí comenzar el armado para que La Tota de Susana Giménez, llegue en el 2015 a la gobernación (!). El Foro de Intendentes Justicialistas es un sello que manejan telefónicamente desde un despacho del Ministerio del Interior (y solamente trabaja para insertar un representante del grupo en la lista de diputados nacionales del 2013...). La Cámpora es un sello inexistente. El Frente para la Victoria tiene un sinnúmero de cabezas, que andan a los codazos entre ellos, pero ninguno es capaz de aportar una idea o construcción política. Los leales de Omar Perotti tratan de mantener su pequeñísimo espacio. María Eugenia Bielsa sueña con que Cristina Fernández dé la orden y ella se convierta en la jefa y conductora del peronimo (para lo cual antes, deberá afiliarse...). Su hermano el ex canciller, es apenas un referente para dar conferencias. Alberto Maguid es la muestra del amarillismo extremo. Agustín Rossi y su equipo (?) solo atienden en Buenos Aires...  El Movimiento Evita aporta poco y nada, más allá de comunicados, correos electrónicos y alguna solicitada. Luis Rubeo, desde su puesto al frente de Diputados, construye para él. Lo que ocurrió a la hora de votar en la legislatura sobre la reforma tributaria fue la muestra perfecta del `desorden` interno del peronismo; algunos haciendo la suya; otros asociándose con el Frente Progresista y el PRO; y otros enfrentados. Lo cierto es que en medio de todo esto, el Gobierno de Bonfatti se refriega las manos. Porque el proyecto oficialista pretendía que se le permitiera recaudar, a costa de los bolsillos de los santafesinos, 1.400 millones de pesos. A la hora de tratarse en el senado en primera instancia, le aprobaron una recaudación de 800 millones. Y a la hora de decidir los diputados, se votó para que recaude... 1.700 millones de pesos. Esta es la realidad peronista santafesina... única verdad.