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Viernes 03 de Febrero de 2012 a las 10:47

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SERVILISMO MEDIÁTICO ARGENTINO

SANTA FE-ARGENTINA  (por Rodolfo Gianfelici)  La política de ser sirviente siempre ha existido. Y muchas veces el protagonistade ello, se encuentra tan convencido de actuar dignamente, que ni sabe hasta qué punto de claudicación ha llegado. También se presenta el hecho que muchos de los que observan semejante situación, también la consideran normal y natural. Lo que deja a las claras que en todos lados existen sirvientes, más allá de la función que cumplan. Tal el caso de una amplia y variada gama de trabajadores del periodismo. No solo de los que recien comienzan en sus tareas y se ven obligados a hacer absolutamente-todo-lo-que-les-manda, sino en niveles muchos más elevados. Es así que emergen instaladores de temas que coinciden en lo ideológico y cultural, aún trabajando para medios competidores entre sí (!). Inclusive mostrando diferencias (menores) entre ellos. Porque en definitiva: están todos cortados por la misma tijera. No es que coinciden en lo que expresan, sino que se expresan como los han formado. Desde noviembre de 2011 a inicios de febrero de 2012 se ha vivido un pequeño período de tiempo que ha dejado al descubierto dos acciones perfectamente claras y contundentes. La primera...: donde España aparece desarmándose en lo económico, en lo financiero y en lo social ante las políticas implementadas por los socialistas y derechistas. Frente a semejante presente duro y angustiante futuro, los medios se dedicaron a mostrar el casamiento y `enamoramiento` de una anciana ridícula, con aires monárquicos. Un personaje salido -casi- de una patética historieta, que se florea cual si fuera una quinceañera, con su joven cónyuge. El tema ha sido tapa en diarios y revistas. Le han otorgado coberturas en  notas radiales y televisivas. Esa ha sido una muestra de des-información y de desvío de la atención. Se busca mostrar otra imagen de una España destruida por las política neoliberales, a través de noticias `del corazón`. La segunda...: atañe más a los argentinos y está referida a las Islas Malvinas, en manos del colonialismo británico. Argentina lleva adelante desde hace años una dignísima política en defensa de la soberanía. Recibiendo el apoyo de organismos internacionales como ONU, Unasur, Mercosur e infinidad de países de todos los continentes. Frente a ello, pareció la política británica denunciando de "colonialismo" a Argentina (?), y tratando -como en el yudo- de convertir la fortaleza del rival, en propia. Ante los graves problemas que soportan los británicos en su economía, el premier ha tratado de usar el tema como forma de "entretenimiento" doméstico. Pero la cuestión es que en Argentina, los medios han sido demasiados cautos en su postura y parecen estar más atentos a cuestionar toda la política diplomática argentina, que al colonialismo británico. Es entendible. Porque existen demasiados compromisos de argentinos, asociados o comprometidos en los ámbitos del poder británico. Es por ello que ahora, cuando se anuncia una película sobre Margaret Thatcher, se preocupan por presentar dicha obra como "el summun" (?) del logro historiográfico-fílmico. Hablan de ella como "un personaje polémico y discutido". Una foirma de negarse a calificarla de la misma forma que los mismos medios han usado para el destratamiento de Saddam Hussein o Muammar Gadaffi. Dicha señora debe ser calificada de la única forma que se lo ha ganado, y sin medias tintas. Es una criminal ultraderechista. Tratar de mostrarnos a los argentinos que ella sería una "figura destacada" o "heroína", es poco menos que un insulto a todos los argentinos. Y en particular a los que pelearon y murieron por las Islas Malvinas. Tratar de presentarla como una "luchadora" porque se ganó un lugar en un ambiente político machista (del poder político británico), no es nada halagante. Porque ella no actuó como mujer contra los hombres. Sino que hizo lo que los hombres ultraderechistas hubieran hecho en su lugar. No ha sido una cuestión de género, sino de ideología. Tratar de engañar con ello, es ser cómplice de esa política. La película La dama de hierro, presenta una muestra ligth del gobierno thatcherista. El hecho que la interprete una excelente actríz como Meryl Streep, otroga al caso un tratamiento venébolo desde el comienzo. Y quizás allí radique uno de los máximos logros del filme. Que la gente crea que está frente a la Streep, cuando en verdad ella hace representa una manipulada imagen de una criminal. Respecto al tema de Malvinas, el filme apenas lo trata en solo 7 minutos... Demasiado poco por la importancia que tuvo; no solo para los argentinos y sudamericanos, sino para el mundo. Porque reafirmó la crudeza de la política del colonialismo anglosajón, con el apoyo imperial estadounidense. No se asiste al análisis (o promoción encubierta) de un filme, sino que se está frente a una nueva maniobra de penetración cultural.