SANTA FE-ARGENTINA (por Rodolfo Omar Gianfelici) Marcelo Tinelli es un hombre de suerte. De muchísima suerte; pero además, capaz. Eso no lo puede negar nadie. De un mediocre informador de exteriores en programa deportivos llegó a construir un imperio de produciones mediáticas. Pero además -y all&iacu...">
Viernes 02 de Julio de 2010 a las 09:09

cultura

MARCELO TINELLI: EL "MIMADO" DE CLARÍN

SANTA FE-ARGENTINA (por Rodolfo Omar Gianfelici) Marcelo Tinelli es un hombre de suerte. De muchísima suerte; pero además, capaz. Eso no lo puede negar nadie. De un mediocre informador de exteriores en programa deportivos llegó a construir un imperio de produciones mediáticas. Pero además -y allí radica lo más espectacular-, es el conductor televisivo más influyente de la sociedad argentina de los últimos 20 años. Y eso, no es poco decir. Por ello, existe una sociedad con Clarín. Porque ambas partes tienen el mismo objetivo: crear poder desde sus acciones y realizando excelentísimos negocios. Tinelli era un desconocido para los televidentes argentinos hasta que apareció y "revolucionó" la televisión con su Rítmo de la noche. Hasta esos momentos, apenas había mostrado escasos minutos su figura dura y acartonada con cara de asustado, en breves apariciones con Juan Alberto Badía; nada más. Pero él supo descubrir un mercado inexplotado y allí apuntó. Y vaya si le salió bien! Hoy, una de sus firmas -Ideas del Sur- tiene reconocimiento nacional e internacional; y produce formatos para Argentina y el mundo. Nadie va a pensar que cosas de calidad; no. Tinelli le dio a sus productos la característica de la masividad, desde lo chabacano, inculto, mediocre y hasta soez. Es más: lo alienta y exacerba al máximo. Ello le ha permitido ganar espacios e influir en la formación (o de-formación ?) de los argentinos, mucho más que las escuelas y las recomendaciones de abuelos, padres o tutores... Tinelli suma rating, engrosa sus bolsillos y determina quién es bueno y quién es malo. Y lo que es peor todavía: creó la idea superlativa que todo se compra y todo se vende a cualquier precio. Si no que lo digan las "figuras" que forman parte de sus espectáculos... Lo cierto es que Tinelli y su ShowMatch está en Canal 13, la televisora del Grupo Clarín y donde también confluye el actor-chistoso-pensador-productor Adrián Suar (y está todo dicho). En ese alimentar el propio negocio, Clarín del 2-7 tituló: "Y el personaje de la semana es... Marcelo Tinelli!". Allí el artículo explica que "el dueño del programa más visto de la televisión argentina demuestra todos los días que hace exactamente lo que quiere... y el rating siempre está de su lado". Una manera sencilla de decir: "todo vale para tener rating"; y Clarín lo dice y defiende, porque forma parte de ese rating y de ese negocio. Si no estuviera compartiendo los dividendos, seguramente que hubiera mandado a sus empleados a realizar notas de cuestionamientos, de "análisis" culturosos y a dedicarle opiniones contrarias a lo que defiende desde ayer y hoy. Sigue diciendo el artículo: "Todos sabemos que Marcelo Tinelli logra lo que quiere. Donde pone el ojo pone la bala. Si hay algo que hay que reconocerle es que todo lo que muestre en televisión tiene éxito garantizado. Y sino, si detecta que algo no está funcionando, en seguida cambia esa pieza del rompecabezas que no encaja, por otra, no importa la que sea". Una ratificación en el sentido que el fin justifica los medios, aunque las consecuencias sociales sean catastróficas. Los nada inocentes bloopers de antaño, con mediocres bailarinas (“las Tinellis”) y mucha, pero mucha publicidad, ya están en el olvido. Porque los errores -propios o de terceros- que servían para que el televidente se formara en la burla, el deprecio al dolor o desgracia ajena y la risa para con el danmificado son -hoy por hoy- cosas de criaturas y de inocentes, ante lo que ofrece Tinelli en su bailando o cantando. Inclusive muchos de los que le cuestionaron en su momento el haberle brindado cámara a un personaje lamentable como Fernando de la Rúa, en su lamentable papel de... de presidente,  hoy se olvidaron de todo y se arrodillan ante "el señor rating". Su bajeza televisiva actual, es calificada de "programa polémico" (?) o "rompe-esquemas" (?); cuando en verdad es una muestra de lo más desagradable y bajo a que pueden llegar los seres humanos. Un grupo (grande por cierto, y con suplentes al por mayor para ocupar los espacios que puedan quedar vacantes), que hace y dice todo lo que puede, con tal de lograr 5 minutos de fama (y dineros). Un programa y participantes que le dan de comer a decenas de otros programas que se dedican a tratar todo lo que sucedió en lo de... Tinelli. De esa forma se transforman en satélites tinellizados, que ideotizan cada vez más horas de la televisión argentina. Todos viviendo de lo mismo: el chusmerío, el insulto, la mentira y lo prostibulario. Tinelli puso las pautas y los personajes se sumaron felices y contentosChicas y muchachos desconocidos que de la noche a la mañana se hacen "figuras" mediáticas; que recorren canales, radios, diarios y revistas para mostrarse y alimentar el circo tinellista. Que además agregan trabajos extras por las noches: confiterías, shows, salidas, presencias, amistad... En este engendro maquiavélico y destructor, se ha asistido en los últimos meses a la aparición del summun de los logros en cuanto a regradación intelectual mediática: la del chocolatinero Ricardo Fort. Este millonario constituye una muestra clara de cómo la tinellización cultural ya puede ir presentando sus mejores hijos. Así como el general Albano Harguindeguy siendo ministro del Interior dictatorial, hablaba a la necesidad de producir "los hijos del Proceso" (su "descendencia" política), Marcelo Tinelli puede decir y gritar a los cuatro vientos: "ya tengo a mis mejores hijos". Y Fort es uno de ellos. Si fuera necesario "destacar" sus virtudes o enumerarlas, se podría afirmar que el chocolatinero es: inepto, mal cantante, mal actor, maleducado, inexpresivo, irrespetuoso, no sabe hablar, no se le entiende lo que dice, prepotente y anlafabeto intelectual. Que más puede pedir Marcelo: es "su pollo"; su figura de hoy! (hasta que no lo necesite más). Un Fort que hace el papel de adolescente chistoso y locuaz; cual si dispusiera de virtud alguna. Que para más, se disfraza a la mejor manera quinceaniera, cuando triplica en años ese estado de salud mental. Qué más puede decir Tinelli: Si, es "mi pollo". Ahora Clarín se ocupó de la "telenovela" de Fort y su guardaespaldas, Tito, con el propio conductor en medio, sacando ventajas y sumando más puntos de rating. Por ello "el gran diario argentino" refiriéndose a esa disputa-amistad del triángulo sostuvo: "quedó demostrado una vez más, que Marcelo Tinelli puede hacer simplemente lo que quiera en nombre del rating. Y nuevamente lo consiguió. ¿Cuál será la nueva de Tinelli para seguir con el show?". Toda una joya periodística de apoyo al socio Tinelli y de defensa del negocio que los une. Vamos Clarín Todavía, vamosTinelli todavía...! (y buenas noces América).