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Domingo 26 de Mayo de 2013 a las 16:50

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CLARÍN Y SUS MENTIRAS

SANTA FE-ARGENTINA  (PrensaMare, www.prensamare.com.ar)  En la edición del domingo 26-5-2013 Clarín volvió a repetir su visión distrorsionada, mentirosa de la historia. El artículo se denominó: "Cámpora - Una esperanza ensombrecida por el terror". El autor o firmante es Alberto Amato; pero ello es lo de menos. Porque en definitiva lo que hace ese empleado es escribir con total libertad de su pensamiento... la mentira de su patrón. De seguro que si le preguntan a ese tal Amato si él recibió alguna recomendación para el artículo, de seguro que va a decir que no. Que él escribe libremente... El artículo recordó la jura del presidente Héctor J. Cámpora el 25 de mayo de 1973. Los párrafos más "destacados" del artículo merecen citarse, y responder o aclarar (con texto en rojo).

"Fue una gran fiesta. Pero también un anticipo de lo que estaba por venir. Una celebración teñida por la sangre, una esperanza ensombrecida por el terror. Casi nadie pudo vislumbrarlo entonces, en medio de aquel fervor con el que, hace cuatro décadas, el país recuperaba la democracia después de casi siete años de dictadura". El medio pretende responsabilizar a los que festejaron (el peronismo triunfante) como responsables del horror que se instalarìa años más tarde. Còmplicemente, el medio habla de 7 años de dictadura, pero se `olvidò` de indicar que de 1955 a 1973, un total de 17 años, el peronismo estuvo proscripto; prohibido. No fueron solo 7 años, sino 17 de seudodemocracia.

"A las ocho y cuarto de la mañana del 25 de mayo de 1973, Héctor J. Cámpora, que había sido elegido por casi el cincuenta por ciento de los votos setenta días antes, se plantó ante la Asamblea Legislativa y dijo: `Yo, Héctor José Cámpora, juro por Dios nuestro Señor y estos Santos Evangelios…` El Congreso era un delirio. Atronaban los vivas a Perón, de quien Cámpora había sido delegado personal, intérprete leal y candidato a presidente ante una cláusula de residencia aplicada al general en el exilio por la Junta Militar. Otros cantos incluían a Cámpora con Perón: `Perón, Evita / y el Tío Camporita`. La intención era una sola: celebrar el retorno del peronismo al poder, después de dieciocho años de proscripción". Lo que el medio denomina "clausula de residencia" en verdad era una cláusula de proscripción inventada por el dictador Alejandro A. Lanusse. Resulta evidente que el autor apeló a una presentación ligth respecto a los cánticos. Resultaría interesante que releyera la historia.

"En las calles el delirio del Congreso estaba multiplicado: una multitud imposible de calcular con exactitud, como siempre, y que oscila desde hace cuarenta años entre las doscientas y las setecientas mil personas, tapizaban la Avenida de Mayo entre el Congreso y la Casa de Gobierno, adonde Cámpora iba a recibir los atributos del poder de manos de la Junta Militar que presidía el general Alejandro Lanusse, enemigo acérrimo de Perón, que inauguró en su gobierno la política de las `desapariciones` que haría célebre tres años después el `proceso`. Los otros dos jefes militares eran el almirante Carlos Guido Natal Coda y el brigadier Carlos Alberto Rey". La expresiòn "enemigo acèrrimo de Per`m" parece intentar dar a un pensamiento ideológico (del tirano) la liviandad de un problema personal. Cuando en verdad, Lanusse nunca podìa llegar a ponerse a la altura ètica, moral, intelectual, popular ni de mando que Perón. Lanusse era un sirviente de los intereses anglosajones. En cuanto a la cita de las desapariciones, no queda muy en claro a quién pretende endilgàrselas el periodista. De hecho, si es a Peròn, debe recharzase por completo. Y si es a Lanusse, debe tenerse en cuenta que en agosto 1962 fue desaparecido el integrante de la JP-Juventud Peronista, el obrero metalùgico Felipe Vallese. Gobernaba José Marìa Guido. Que ademàs, la represiòn contra el Ejèrcito Guerrillero del Pueblo, que lideraba el periodista argentino Jorge Ricardo Masetti, provocò las muertes y desapariciones de varios de sus integrantes en el monte de Salta. Fue en abril de 1964 y gobernaba el radical Arturo Illìa.

"Hubo sol. Mucho. Antes del amanecer, los madrugadores que llegaron a la Plaza de Mayo recibieron unos cuantos balazos desde la emblemática y hoy desaparecida estación de servicio que funcionó al costado de la Casa de Gobierno, muy cerca del espacio destinado hoy al helipuerto. A las tres de la mañana, con las balas silbando cerca, los primeros manifestantes dejaron la Plaza vacía y corrieron a buscar refugio al providencial y siempre abierto “Bar Suárez” de la calle Corrientes". Una descripciòn propia de quien cree estar contando una pelìcula de vaqueros del lejano oeste estadounidense...

"A las 11 de la mañana, esa violencia se hizo mayor. Mientras Cámpora leía frente a la Asamblea su discurso de ciento sesenta páginas que habían escrito cinco periodistas, Enrique Alonso, Pablo Piacentini, Luis Guagnini (desparecido durante la última dictadura) Rogelio García Lupo y Horacio Verbitsly, el almirante Natal Coda llegó a la Casa de Gobierno. Fue insultado y apedreado por jóvenes peronistas y aún por quienes no eran ni jóvenes ni peronistas, quienes le adjudicaban no sin derecho el fusilamiento de dieciséis guerrilleros en la base naval de Trelew en agosto del año anterior. La custodia del almirante enarboló sus armas y disparó contra los manifestantes en la misma explanada de Gobierno, sobre la calle Rivadavia. Hubo al menos doce heridos, algunos de extrema gravedad, como reseñan las crónicas de la época".

"Si esos disparos no presagiaron una época por venir, sí desataron la furia de  miles de peronistas que apenas si escucharon a Cámpora postular al peronismo y a su flamante gobierno como “punto central de la unión nacional para la liberación”; por el contrario, la multitud  casi copa la Casa de Gobierno, contenida a duras penas por jóvenes de la JP, barrió las calles con su furia e impidió el desfile militar programado con cierta ingenuidad por la dictadura en retirada. La guerrilla peronista escribió “Casa Montonera” en las paredes de Balcarce 50". Al periodista solo le faltò decir que se estaba ante un "aluvión zoológico", como describiera al peronismo en la década de los `50, un dirigente radical...

"Al mediodía, en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno recibieron a Cámpora, además de los centuriones militares, el presidente de Chile, el socialista Salvador Allende, a quien le quedaban cuatro meses de gobierno y de vida antes de ser derrocado por el golpe de Augusto Pinochet, y el presidente cubano Osvaldo Dorticós. Quedaron sin llegar, perdidos en el tumulto o temerosos de él, el presidente uruguayo Juan María Bordaberry y William Rogers, secretario de Estado de Richard Nixon. Lanusse aguantó a pie firme y con gesto retador la Marcha Peronista que le gritaron en la cara; tuvo un gesto de inquieta persuasión hacia el nuevo presidente: sacó un cigarrillo, le pidió fuego y Cámpora se lo encendió con mano también inquieta. En el ardor de la mañana, el coro griego gritaba, lo mismo que en la Plaza, dos versos cándidos e ilusorios destinados a los militares: `Se van, se van, se van / y nunca volverán`. Natal Coda y Rey le colocaron la banda a Cámpora, Lanusse le dio el bastón de mando; terminada la ceremonia, el marino y el brigadier se fueron de la Rosada en helicóptero, el primero de los tantos helicópteros de la Rosada. Lanusse se negó con un gesto agrio: `Yo no me ando escapando de nadie. Me voy por donde vine`, y ganó la calle, escupido y desafiante". Casi al decir o presentación del periodista, se dirìa que el criminal Lanusse al final, era una buena persona. De convicciones y valiente... (!).

"Por la noche, cincuenta mil personas marcharon a la cárcel de Devoto a forzar la libertad de los presos políticos de un régimen que ya no existía y en anticipo a una ley de amnistía a punto de dictarse en el Congreso. Hubo allí otros dos muertos a balazos disparados desde las torres almenadas de la cárcel". Una manera sutil de relatar para tratar de no mostrar la importancia de un pueblo movilizado...

"De aquel largo y tumultuoso 25 de mayo de 1973, simbólico y augural, apenas si quedan recuerdos. Borges, antiperonista cabal si los hubo, diría que los años nos dejan ver el entrevero y el brillo de aquellos días de ilusión. Cámpora es hoy una marca comercial usada con fines políticos por quienes desdeñan su entonces elogiada lealtad. La esperanza que despertó su gobierno y que colocaba a Perón en el poder, según el célebre eslogan de 1973, quedó ahogada en la sangre con la que a menudo los argentinos hacemos convivir a las ideas. Aquella fiesta prometida, terminó en tragedia. Sólo el sol de aquel 25, que no alcanza a iluminar las sombras de hoy, entibia a veces el recuerdo de un país que pudo ser y que ya no existe". El periodista sabiamente va en el recuerdo de Borges, porque en definitiva es donde su corazòn lo lleva. A lo màs repudiable del gorilismo intelectual. Èl se siente identificado con ese escritor que terminarìa años màs tarde halagando a criminales como Jorge Rafael Videla y Augusto Pinochet... En cuando a sostener el supuesto uso del nombre de Càmpora como una "marca comercial", es propio de quien no entiende de historia y apela al reduccionismo elemental. En cuando a hablar egenèricamente de sangre entre argentinos, es tambuièn la mejor forma de apelar a pretender convertirse en fiscales de la historia, pero desde el lado de los poderosos. El publo -y por ende el peronismo- no eligió la violencia. Ella le fue impuesta; de allì que intentar repartir culpas a `ambos lados` quedàndose en un honestìsimo (?) centro, es justamente lo que han hecho los defensores de la teorìa de los 2 demonios.

 
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