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Viernes 17 de Mayo de 2013 a las 15:21

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LIBIA Y SIRIA. AHORA VENEZUELA...?

SANTA FE-ARGENTINA  (PrensaMare, www.prensamare.com.ar)  En tiempos atrás, cuando la invasión sobre Libia había sido concretada y nuevamente las potencias occidentales colonizaban al país del norte africano, PrensaMare se interrogaba si el próximo terreno de batalla sería Siria o Irán. Lamentablemente las políticas de Washington y sus aliados europeos (y otros más), confirmaron que se estaba en lo correcto. El suelo sirio afronta una agresión terrorista disfrazada de una "lucha por la libertad". Miles de muertos y heridos; mieles de desplazados y exiliados; hambre y desabastecimientos; atentados y persecuciones. Sin embargo el análisis realizado por los agresores fue errado; porque el Gobierno de Siria no cayó en el tiempo que ellos consideraban que ocurriría. No sólo que resiste, sino que la elevación de los grados de violencia que llevan adelante quienes son solventados y alentados desde el exterior, no dan los resultados esperados. Inclusive existen quienes consideran que sería conveniente dar por cerrardo "el caso Siria", porque el desgaste solamente genera desprestigios para occidente y gastos que no dan seguridad de recuperarse. Las potencias agresoras pensaban que ya para fin del 2012 o inicios del 2013 estaría `administrando` el país un gobierno de transcición, que -asumiendo los dictados estadounidenses y europeístas- debería cederle el manejo de los grandes negocios de "reconstrucción", "transformación", "privatizaciones" y en especial el manejo de los recursos naturales. Hechos y acciones que serían complementarias del alineamiento geopolítico de `la nueva Siria`, en contra de Irán, alineado con Israel y sirviendo a la OTAN. En medio de este impasse, existen quienes sospechan que el diseño de la geopolítica occidental para las próximas décadas, podría continuar su guerra en Sud América. Concretamente en Venezuela.

 En el 2002 hubo un gole de Estado en Venezuela. Fue apoyado por EEUU y los empresarios. Pero Hugo Chávez y el pueblo pudieron retomar el poder. Los años que continuaron con el líder bolivariano avanzando en sus transformaciones no aquietó a los golpistas. Han cambiado de modos, y ahora están encolumnados con Henrique capriles, y pretenden por todos los medios poner fin al Proyecto Bolivariano. Apuestan a utilizar las debilidades lógicas que tiene el presidente Nicolás Maduro, que debe gobernar e ir construyendo su propio poder (tras la muerte de Chávez). EEUU y la derecha venezolana saben que Maduro carece del poder y carisma del desaparecido militar. En forma hipócrita se mostraron democráticos, confiados en que ganarían electoralmente. Tras perder, siguen sin reconocer el resultado y juegan sus fichas al golpismo. Para ello recurren a un claro plan de desestabilización socio-económico del país. La gran ayuda es aportada por los medios de comunicación formadores de opinión. Ellos trabajan en lo interno y a nivel internacional. A la cabeza de esa manioibra está la poderosísima Globo Visión, Venevisión, sus 32 diarios y 284 emisoras radiales. Primero desinformando; luego denunciando "fraude"; ahora buscando generar el caos de la economía.

Capriles y su Mesa de Unidad Democrática (MUD) muestran su total alineamiento a Washington. Venezuela es un bocado apetecible para occidente. Es la mayor reserva petrolera en el mundo. El país es la llave de acceso a Sud América, con influencia hacia el sur, hacia Centro América y hacia el Caribe. Activo en el Mercsur, Unasur, Celac y la Alba. Dentro de la andanada de ataques que a diario sufre el gobierno venezolano, llama poderosamente la atención las palabras vertidas por un tristísimo personaje colonizado, como el peruano Mario Vargas Llosa. Éste nacionalizado español afirmó: “una fiera malherida es más peligrosa que una sana pues la rabia y la impotencia le permiten causar grandes destrozos antes de morir. Ese es el caso del chavismo”. Un pre-anuncio sospechoso. Al parecer el derechista propalador de las bondades de los mercados, dispondría de ciertas informaciones que el resto del mundo (y particularmente los venezolanos y los sudamericanos) desconocen. Es apenas y simplemente una expresión fruto de su desesperada imaginación neoliberal, o es el anticipo de un futuro oscuro en ese territorio...?

EEUU tras la elección, se negó a reconocer el resultado y exigió un recuento, en una muestra vergonsoza de su intromisión en asuntos internos. El proceso electoral fue totalmente limpio, y Maduro ganó justamente. Por poco; por un 1,47% de los votos (225.000 votos). Pero ganó. Inclusive el mismo Capriles que rechaza ese resultado, en la elección en su Estado había triunfado -antes- por el 2%; y el chavismo no denunció fraude, sino que aceptó democráticamnente el resultado. Ante la maniobra de la derecha venezolana y las presiones de occidente, la Unasur inmediatamente respaldó el resultado. Porque entendió que lo que se hacía es atacar a la región. Y si Venezuela es golpeada, luego irán cayendo como fichas de dominó, los demás procesos de cambio que se efectúan en el área.

La Casa Blanca con Barack Obama a la cabeza, no reconoce el resultado. En el mismo sentido se expresaron el secretario de Estado, John Kerry y un duro de verdad: el vicepresidente Joe Biden. Este último reclamando elecciones libres y sin fraude electoral (!). Parecen olvidar que en las últimas 18 elecciones en Venezuela jamás se detectaron fraudes. Y que existe en el sistema electrónico para conteo de votos, 3 niveles de protección (según el Centro Carter). Porque además del voto electrónico, existe el voto marcado en el papel depositado por cada votante. Capriles ha realizado denuncias en el país y en el exterior, pero a la hora de aportar pruebas del supuesto `fraude`, no lo hizo. Porque no las posee. De allí que fiel al estilo fascistoide, tras negar el triunfo de Maduro, intentaron abrir un manto de sangfre en el país y entre el 15 y 16 de abril generaron una criminal ola de violencia. A causa de ella murieron 13 simpatizantes del chavismo y 78 resultaron heridos. Por otra, grupos armados de la oposición atacaron y quemaron 11 edificios públicos y 5 sedes del Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV). Hubo 9 cacerolazos en los barrios de ricos en la capital y los legisladores opositores generaron un hecho vergonsozo el 30 de abril donde provocaron una pelea con la intención de mostrar al mundo que el país es ingobernable y que estaba "dividido en dos". Casualmente, la misma maniobra que grupos de similar tendencia (opositores, neoliberales y derechistas) llevaron adelante en Argentina. Ningún organismo internacional dependiente directa o indirectamente de recursos USA se manifestó a favor del resultado. Es lógico: son los mismos que en su momento apoyaban a rajatablas los gobiernos neoliberales y claudicantes que tenían los venezolanos. Lo increible del caso son las similitudes. Porque así como la derecha venezolana es antichavista, la derecha argentina es antiperonista. La derecha venezolana encontró en Capriles su mejor representante, un señor limitado, torpe, sin capacidad de improvisar, que repite fundamentalismos neoliberales. La derecha argentina también encontró en un personaje similar, Mauricio Macri, a quien mejor la representa. Un millonario torpe, intelectualmente inepto, que no se sabe hacer entender, que gesticula para tratar de susbanar sus torpezas. Que aprendió a enriqucerse a costa de los negocios que su familia hacía con el Estado en manos de los criminales o los neoliberales. Las maniobras, cuando estos limitados no alcanzan, son conocidas. Porque hacen valer el poder que disponen en las economías para generar inflación, desabastecimientos, especulaciones y posteriormente el incremento de hechos violentos y criminales.

La derecha paramilitar colombiana ya ha mostrado sus uñas tratando de generar hechos violentos en Venezuela. Es la derecha que apoya a Capriles. El candidato prohijado por Washington y por el ex presidente de España, José María Aznar. Un político español que en el tablero del ajedrez geopolítico eligió ser un peón estadounidense. Que no ha dudado en apoyar a Macri en Argentina. Un Capriles que tiene como mano derecha a Antonio Ledesma que en mayo de 2012 viajó para visitar (y ser recibido) por el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, el director del Mossad, Tamir Pardo y por dirigentes militares del Tzahar (Fuerzas de Defensa, IDF). Un Macri que no ha dudado en poner al frente de su PM-Policía Metropolitana a personajes provenientes de la PF-Policía Federal, donde su máximo exponente ha sido el procesado Jorge El Fino Palacios. Un cargo al que llegó luego que el mismo Macri reconociera que a la hora de elegir el jefe de su PM, consultó a las embajadas de EEUU y de Israel (!). Todo tiene que ver con todo.

El primer viaje de Maduro como presidente electo fue a uruguay, Argentina y Brasil. Fue un claro mensaje al mundo y en particular a EEUU. Porque mientras Washington alienta el desabastecimiento, Maduro firmó convenios para solucionar cuellos de botella en sectores agrícola, productivo y alimenticios. Acuerdos suscriptos con esos 3 países. Madura genera respuestas políticas, de la misma manera que lo hace Cristina Fernández. Pero a la derecha, la política poco y nada le interesa. Ellos se ilusionan con el golpe; de allí que la relación que sus gobiernos mantengan con sus pueblos serán las únicas garantías para poder rechazar cualquier intentona criminal. Mientras tanto Caracas debe estar atenta a la `mano de obra` militar que EEUU y sus aliados dispondrán luego de Libia y Siria...

 

 
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