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Viernes 11 de Enero de 2013 a las 14:10

politica

ALFONSÍN NO ENTIENDE DE BATALLAS...

SANTA FE-ARGENTINA  (por Esteban D`Arret, PrensaMare)  El radicalismo fue un movimiento histórico que interpretó el sentir popular. Cuando comenzó a defenccionar y se asoció al régimen, se convirtió en un partido de clase y perdió su rumbo histórico. Un camino que no ha podido reencontrar, en razón que en los momentos claves de la historia, continuó alineándose según los requerimientos del campo antinacional y antipopular. Le ocurrió en 1946, 1955, 1959, 1963, 1970, 1976, 1983, 2001 y ahora Ricardo Alfonsín no solo que sigue esa línea, sino que ha llevado al centenario partido a ser la tercera fuerza nacional. Un logro que pocos deseaban, seguramente... Tuvo su oportunidad de re-interpretar lo que ocurría en la realidad, pero tras un amague de aceptación, prefirió -vaya a saberse porqué-, llegar a esta realidad. El proceso de cambio iniciado por Néstor Kirchner consideró la necesidad de ampliar la base de sustentación popular. No fue una idea de cooptación o de asimilación, según la forma de analizar de la derecha y el liberalismo. Fue por un convencimiento político y una demostración histórica. Dio su primer paso al convocar a los radicales (llamados "k", con Julio Cobos a la cabeza). Luego, en su reunión secreta invitado por Néstor, éste le ofreció todo el apoyo para que Alfonsín se instalara como el auténtico líder del radicalismo. Que rompiera con los desviacionismos de líderes derechistas y neoliberales, y que fortaleciera el partido, la UCR, como instrumento de garantía de la transformación y de la democracia. Inclusive desde el mismo Gobierno nacional le dieron muestras claras y contundentes de ese apoyo. Pero a poco de andar, Alfonsín defeccionó. Prefirió la política chica, la comiteril, la de la pelea por algunos puestitos, la de ser un peón más del frente que lidera el Grupo Clarín. Ni siquiera fue capaz de interpretar las presiones y extorsiones que sufrió su padre, siendo presidente, de parte del clarinestismo.

Alfonsín no entendió que al ritmo que venía su partido, se iría debilitando en razón de no interpretar lo que importantes sectores sociales deseaban o aspiraban.

No comprendió que la UCR ha cometido demasiados errores políticos e históricos, que ya los estaba pagando en las urnas. Y que era necesario `tocar piso`, para poder comenzar a reconstruirse y transformarse en la segunda fuerza nacional (que era por entonces). Pero se equivocó. Consideró que se podían saltar `varios casilleros` y reinstalarse en la consideración popular así porque sí, de la noche a la mañana. Pecó al analizar de la misma forma que lo hacen Eduardo Duhalde, Héctor Magneto, Elisa Carrió, Mauricio Macri, Magdalena Ruíz Guiñazú, Patricia Bullrich, Julio Cobos, Mariano Grondona, Ernesto Sanz, Francisco De Narváez, Hermes Binner, Gerardo Morales o Jorge Lanata. Apeló al voluntarismo, al facilismo y a no releer la historia. Y terminó llevando a la UCR a ser tercero en la presidencial del 2011. Se sabe que uno o más resultados electorales pueden resultar contrarios; pero si existe capacidad para rectificar, la posibilidad del triunfo es mucho más cercana. El problema principal es que -por ahora- no se sabe si el radicalismo ha `tocado piso`. Posiblemente retroceda aún más. Un golpe que excede a los radicales, y que constituye un desafío y riesgo para todo el sistema democrático. Porque se fortalecen sectores derechistas y neoliberales.

La UCR está en una situación tan crítica. Algunos de sus dirigentes dicen que el partido es sinómino de socialismo (?). Pero existen numerosos -otros- dirigentes que apuestan a llevarlo a una alianza con lo más derechista del ámbito nacional: el PRO de Mauricio Macri. Inclusive hasta el propio presidente del Comité Nacional, Mario Barletta, tiene su corazón en ello. No en vano permanentemente se contacta telefónicamente con el procesado jefe de gobierno porteño. Mientras esto sucede, el 11-1-2013 Macri afirmó en una nota en Clarín que un acuerdo con el PRO, es inviable. Puede que ello en definitiva sea así. Que la UCR termine como partenaire del socialista-otanista Binner. Inclusive se podría decir que ello, en el fondo es secundario. Lo realmente grave es que Alfonsín (y varios dirigentes intermedios) no se dan cuenta que, más allá del pacto o no con Macri, ellos han perdido la batalla ideológica. Porque la UCR se ha derechizado aún más que cuando Fernando de la Rúa llegó a la presidencia. Es más: una alianza con el socialista Binner es coincidir con ese tipo de socialismo tan europeizado, donde son ajustadores (ver España, Italia, Francia, Grecia, Portugal...), son militaristas (integran la OTAN), y son colonialistas (invaden Afganistán, Irak, Libia...). Vaya coincidencia: lo mismo a que aspira... Macri.

 

Por ello resulta inentendible que Alfonsín "trabaje" en construir una alternativa con los socialistas, Coalición Cívica, y el GEN (de Margarita Stolbizer), dejando afuera a De Narváez, el pragmático Sergio Massa y al macrismo. Primero, porque parte de un análisis equivocado: hoy el convocante de esas fuerzas (supuestamente `progresistas`) es Binner, que se considera que va en crecimiento. Y no la UCR que va en picada. Por otra, cae en una incongruencia, pues siendo partidario de las compulsas internas, ahora sostiene "que es irracional que partidos que piensan igual compitan entre sí en una elección general". Con lo que suma más dudas. Si piensan igual, se entiende que están separados por diferencias personales. De ambiciones. Con lo cual dejan mucho que desear a la hora de pretender postularse como "alternativa". En cuanto a sostener que "al bipartidismo no creo que podamos regresar", es toda una muestra del derrotismo que expresa él como conductor (!). No puede regresar a que la UCR sea una fuerza política importante -como le propuso Kirchner-, porque él (y los otros dirigentes derechistas del partido) hicieron todo lo contrario a lo que necesitaba la Nación. La batalla ideológica en el seno de la UCR ya está perdida, por estos tiempos; faltará ver quienes son los coroneles que ejecuten las tareas...

 
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