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Lunes 11 de Junio de 2012 a las 13:32

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LA FIGURA DE PUTIN MOLESTA A OCCIDENTE

ROMA-ITALIA  (PrensaMare, www.prensamare.com.ar)  Resulta muy evidente que Vladimir Putin molesta a occidente. A Estados Unidos y a los europeos (y a sus socios como Australia, Japón, Canadá e Israel). Porque el líder ruso significa una voz diferente en el contexto mundial, donde la estrategia USA es la del unipolarismo. La mejor muestra de esa molestia, fue el tratamiento que los medios internacionales y los multimedios nacionales (en cada país de occidente) le otorgaron a la candidatura presidencial, y a su clarísimo triunfo electoral. La victoria de Putin fue manoseada, vapuleada y salpìcada por una clara maniobra internacional de desprestigio. Inclusive después de la inobjetable victoria en las urnas, grupos de opositores efectuaban marchas y encuentros en Moscú (y en alguna otra localidad rusa), que alcanzaban una espectacular repercución en el exterior. Se difundían datos de las marchas mostrándolas como `multitudinarias`, cuando apenas juntaban 5 o 6 mil opositores. Y si alguna llegó a las 20 mil personas, ello demostró la total libertad que existe para expresarse en Rusia. Pero lo concreto ha sido que 20 mil personas en una Ciudad capital que posee más de 12,5 millones de habitantes, es algo muy insignificante.

Ocurre que el retorno de Vladimir Putin a la presidencia (tras desempeñarse como premier) es el fortalecimiento de una línea política que occidente rechaza. Putin no aspira a que Rusia se transforme en un imperio, como lo fuera en época de los soviéticos. Aspira a que su gran nación pueda formar parte de las voces que quieren construir un mundo mejor. Algunos `analistas` de la política mundial coinciden (será causalidad...?) con los estrategas occidentales en que si Rusia no se occidentaliza, ello constituye un atentado a la democratización (?). Y tanto ellos como habladores, como los que ejecutan las grandes políticas mundiales se autoarrogan el derecho de `fiscalizar` (?) a Rusia y su política interna. Quienes así opinan, no solo lo hacen convencidos que "son mejores" en sus ideales, ino en que ellos mismos se asumen como voluntariosos `soldados` de las ideas occidentales. Aún a costa de ceder libertades propias. Pero claro... no hay nada más lido que ser un esclavo convencido (dicen).

Las acusaciones contra `la Rusia de Putin` son las consavidas que ya han debido soportar y aguantar aquellos países que no quieren rendir cuentas a nadie del exterior. "Dictatoriales", "antidemocráticos", "autoritarios", "violentos", "peligrosos", "corruptos", "atrasados"... En ese doble juego, lo que busca occidente -además de mentir y desprestigiar- es el descalificar, para no considerar. Para dejar de lado; para no escuchar. Si alguien es descalificado y no merece ser tratado como un igual, tampoco se lo escuchará. Lo increible de esto es que esta Rusia, la de la post-Unión Soviética, se puede decir que no ha sido alcanzada por le debacle económico-financiera que azota a Europa y EEUU desde el 2008. Lo cual también intranquiliza a occidente. Porque ello significa que existen otras vías de desarrollos que no son las que impone el imperio capitalista. Sin ir más lejos, se puede concluir que Rusia está mucho mejor -en conjunto- que el vecino bloque de la Unión Europea, que va mostrando hilachas por todos lados.

La preocupación de los líderes occidentales es que el continuo retrocedo del mundo occidental, va dejando bien parada a Rusia. Un país extenso, poderoso, organizado y con suficientes recursos naturales como para `atender` a mucho mercados. Inclusive el europeo...

De allí que los líderes occidentales se encuentran en la disyuntiva de lograr una Rusia arrodillada. O de tener que recurrir a esa Rusia en unos años más, para tratar de subsanar sus economías. Porque de algo existe claridad: No será EEUU quien aparezca a corto o mediano plazo para socorrer a las economías europeas que alimentan sus propias crisis. Es por ello que Putin, que tiene perfectamente en claro cual es papel que Rusia debe cumplir en la historia venidera, es `difícil de entender`. Aparece como un aliado necesario, pero al que no logran controlar y mucho menos dominar. Es por ello que quienes integran el grupo de analistas y colaboradores cercanos de Putin, permanentemente están analizando y monitoreando acciones que directa o indirectamente los pueden perjudicar. Hechos y acciones armados, montados, orquestados desde el exterior, en la búsqueda de generarle trabas, incovenientes o desviaciones de sus objetivos. Es sabido que Rusia también comete errores; y de qué factura... Sin ir más lejos ese de apoyar el accionar ONU y OTAN sobre Libia, constituyó una falla gravísima, que terminó por convertirse en un peligro para la propia Rusia.

Lo que está en juego no es la imagen -buena o mala- de Putin, como lo presenta occidente, sino si el mundo avanza hacia un cambio histórico. Donde el mundo sea más igualitario y para ello es necesario el traspaso del dominio occidental sobre los asuntos mundiales, a manos de un nuevo sistema de relaciones internacionales. La historia ha mostrado que ningún imperio se suicida...

Mientras tanto, EEUU no se queda tranquilo y trata de solidificar aún más esa sociedad que tiene con la dócil Europa. El gran temor occidental no está en Rusia como tal, sino que ella lidere un espacio “no occidental”. La caida del imperio soviético fortaleció al capitalismo; a EEUU particularmente y a Europa. Pero ello no significó el ascenso de otras naciones a un espacio de participación más democrático. Todo lo contrario. Los BRICS, Mercosur, Unasur y las realidades de Irán, China, India, son apenas unas muestras en el sentido que no todo marcha como la sociedad EEUU-UE desean. El cálculo de occidente es sencillo. De las 3 grandes potencias del siglo 20 (EEUU, Unión Soviética y China), Rusia a ha sido la única que soportó una caida imperial. Y sigue en pie; con menos poder -es cierto-, pero a la que no se puede dejar de lado en momentos de gravedad mundial. Si Rusia ha logrado soportar semejante golpe interno, la proyección futura preocupa al Pentágono.

 
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