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Sabado 10 de Marzo de 2012 a las 23:14

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EL PELIGROSO CHAPLIN...

SANTA FE-ARGENTINA  (PrensaMare, www.prensamare.com.ar)  Citar a Charles Chaplin o referir solamente a Carlitos es aludir a uno de los más grandes entre los grandes del arte de todos los tiempos. Muchos que no conocen ciertas historias piensan que toda su vida fue igual. Que fue un grande y querido `desde siempre`; pero ello no fue así. Porque los intereses ideológicos e imperiales llegaron a despreciarlo, bastardearlo, descalificarlo e invitarlo al alejamiento de Estados Unidos. Comenzando por el principio, podría decirse que desde niño su vida fue difícil. Con pocos años muere su padre Charles, y luego su madre termina internada en un psiquiátrico. Carlitos y su hermano algo mayor -Sidney- sobreviven como pueden, hasta que su madre, recuperada de su salud, regresa y logra sacarlo del asilo donde había sido internado. Él siempre supo recordar que todo lo que aprendió se lo debió a su madre Hannah. Ella le inculcó amor y sensibilidad; y a interpretar y ejecutar para que los espectadores entendieran a la perfección sin una sola palabra de por medio. Inicios...: Nació en Londres, pero su carrera y trascendencia surgiría desde Estados Unidos, adonde llega y realiza una gira entre 1910-12; en 1909 había actuado en París. Su crecimiento no tenía detención. Hasta que su primer filme hablado, El gran dictador (1940), chocó contra los intereses del poderío estadounidense donde estaba radicado. Chapin desafió al nazismo, con una película filmada y lanzada un año antes que EEUU entrara en la segunda gran guerra. Interpretó al personaje de Adenoid Hynkel (dictador de Tomainia) insperado en Adolf Hitler. En el fime aparecía el actor Jack Oakie como Benzino Napaloni (dictador de Bacteria), donde se parodiaba al italiano Benito Mussolini. El gran dictador fue nominada en 5 premios Oscar; pero lo prohibieron en varios países. El caso más cómico fue el de España, que solo pudo ser vista tras la muerte del dictador Francisco Franco, estrenándose 36 años después (!), en 1976. El 22 de julio de 1942 habló en el Madison Square Garden, y pronunció un discurso apoyando a la Unión Soviética: “Si los Estados Unidos no los apoya, y Rusia cae en manos de Hitler no quedará ninguna posibilidad para el mundo occidental. ¡Cuidado con ese cepo nazi!, los lobos nazis están dispuestos a disfrazarse con pieles de oveja, nos propondrán paz atrayente pero antes que nos demos cuenta sucumbiremos a su ideología, el mundo será dirigido por la Gestapo, nos darán órdenes a través del espacio y el progreso humano quedará detenido. Los derechos de las minorías, de los trabajadores, de los ciudadanos serán suprimidos y aniquilados”. Estas palabras significaron que Chaplin enfrentaba al poder estadounidense. El poder en serio de esa unidad que constituyen el sistema financiero, el armamentismo, el industrial y los grandes medios de comunicación. Todos ellos se pronunciaron en su contra. Consecuencias...: Inmediatamnente comenzó una campaña para intimidarlo y vapulearlo. Buscaban callarlo; pero no con cualquier silencio, sino el silencio del derrotado. Se lo atacaab desde todos lados y llegaron a su vida privada. El FBI le dedicó una atención permanente. Un equipo de espias monitoreaba todas sus actividades. Se complotaron en estúpidas historias e inventos. Todo era válido para descalificarlo. Lo acusaron de soborno, de ser pervertido, de ser violento, de ser un padre indigno, de ser autoritario. Él prefirió el silencio; no del derrotado, sino del sabedor que la lucha era muy dura y larga. Chaplin no se prestó para dar apoyo al esfuerzo del Ejército de EEUU en la segunda gran guerra. En la contienda anterior había colaborado junto al actor Douglas Fairbanks, promocionando los bonos de guerra. En 1947 con su filme Monsieur Verdoux (1947) criticó al capitalismo. Ya antes, y quizás como "prevención" había sido atacado. Porque en 1937 debió soportar una campaña en su contra acusándolo de haber plagiado en Tiempos modernos a René Clair en su película Para nosotros la libertad. En 1942 fueron los medios los que lo acusaron de `comunista`. En 1943 Joan Barry lo acusó (y le inició acción judicial) de no no querer reconocer la paternidad de una niña común. Fue acusado por el poderosísimo Comité de Actividades Antiestadounidenses. El tenebroso jefe del FBI, J. Edgar Hoover mantenía un control permanente sobre él, sumando información de todo tipo. En 1947 esa Comisión acusó a 79 figuras del cine de su país. Así nace el proceso contra los «Diez de Hollywood» que rehusaron comparecer ante la comisión mccarthysta que lideraba el fascista senador Joseph McCarthy. En 1949, la Corte de Apelaciones de Washington rechazó los recursos presentados por los «Diez de Hollywood», y fueron condenados a 1 año de prisión para 1950 e inscriptos en las listas negras. Chaplin además fue acusado de no cumplir la Ley Mann (que prohíbe el traslado de individuos a otros países con el objetivo de prostituirlos) cuando llevó a su novia Joan Barry de Nueva York a Los Angeles. Fue acusado por participar de un acto de solidaridad con la Unión Soviética en San Francisco y por participar en un acto de arte ruso en Nueva York. Su película Monsieur Verdoux (1947) donde establecía un paralelismo entre los crímenes del protagonista y los de las grandes potencias en período de guerras. Luego un grupo de periodistas se prestan en una conferencia en Nueva York, para agredirlo verbalmente. En el año 1952 Chaplin se fue a Gran Bretaña a estrenar la película Candilejas. Fue allí donde Hoover negocia con el Servicio de Inmigración y Naturalización y logra que se le prohiba a Chaplin el reingreso al país. Él había pasado a ser el centro de la temible “cacería de brujas”. Una situación gravísima en ese país, donde llevaron a juicio -y a la muerte- a pensadores con ideas a los que acusaban de comunistas. Lo sufrieron los científicos Julius y Ethel Rosemberg, ejecutados en la silla eléctrica. Y sufrieron persecuciones Dorothy Parker, Norman Mailer, Lilian Hellman, Arthur Miller, Albert Einstein, Marlon Brandon y Carlitos, entre otros. Del "otro lado", del de los fascistas, informantes, totalitarios estaban el mediocre actor Ronald  Reagan, el cantante Elvis Presley y el director Elia Kazan, entre otros impresentables ante la historia. Ofensiva...: Lo que debió soportar Chaplin no fue fácil. El sistema no dejaba ningún flanco sin atacar. Los medios de prensa, su vida privada, presiones tributarias, interrogatorios, acusaciones sin sustentos. Los empresarios de salas cinematrográficas se negaron a proyectar la película Candilejas. Esta `enseñanza` estadounidense de cómo tratar a quien sostenía un pensamiento diferente al del establishment logicamente que luego tuvo reproducciones por decadas en decenas de países de todo el mundo; a manos de mediocres ejecutores civiles o de tenebrosos asesinos dictatoriales. Carlitos regresó a EEUU 2 décadas más tarde de aquél obligado destierro. Nunca había estado en la Unión Soviética. En 1952 había expresado unas palabras que para los imperialistas tiraron al olvido, por el dolor que les causaba: “No soy comunista. Soy lo que ustedes llaman, un traficante de la paz, aunque les ofenda”. Es bueno recordarlo, por su grandeza y porque periódicamente los Carlitos, deben soportar a los mcCarthistas.

 
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