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Martes 08 de Febrero de 2011 a las 14:41

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HABLEMOS DEL CAMPO ARGENTINO 1...

SANTA FE-ARGENTINA  (PrensaMare, www.prensamare.com.ar)  Uno de los latiguillos usados históricamente por las patronales del campo es la de autoconsiderarse e instalar (junto a los medios de prensa) que "son el motor de la Patria". Bajo esa excusa, todo le es válido al sector; o por lo menos así pretenden ejercitarlo. Con la instauración de cada gobierno antinacional y antipopular, las patronales del campo adhirieron fervorosamente y solamente pensaron -y lograron- sus beneficios sectoriales, sin importarle absolutamente nada de la Nación. Sin embargo, cuando un gobierno democrático pretende llevar adelante un proyecto integral, que quiere hacerles cumplir las leyes, y construir un país más equitativo para todos, se quejan y con el uso de los medios, recurren a victimizarse y amenazar. Y si es necesario, a usar la violencia y el patoterismo. Lo hacen sin problemas como ocurriera en los 4 meses de protestas del año 2008. Es que ese sector social rechaza cualquier proyecto que sea diferente al de ellos, que no es otro que el lucrar. Estos años...: Las transformaciones en el mundo le han brindado a los ruralistas una oportunidad sensacional para aumentar desde mediados de los años `90 la producción a través del aumento del área sembrada, con mejores tecnologías y -de hecho- más producción. Los cereales y oleaginosas cubrieron en la campaña 2009/10, unos 30 millones de hectáreas. Dentro de esa expansión y por su excelente rentabilidad, la soja se transformó en la perla. Tanto que supera el 60% del total del área sembrada. El paso de "un peso-un dólar", a la devaluación de "un dólar-3 pesos", aumentó la ya buena rentabilidad para la producción agrícola. Desde el año 2002 se aplicaron retenciones a las exportaciones, pero poco importó porque la expansión era sensacional. Los margenes de ganacias eran espectaculares, al compás de valores (de granos y oleaginosas) fijados fronteras afuera. El valor del dólar hizo que la capacidad adquisitiva en el mercado local, practicamente se triplicara (gracias al mantenimiento del "1-3" del dólar). Fue así que ante semejante negocio, los dueños de las tierras las aumentaron. Y en este sentido el valor original de la hectárea fue mucho más allá: se cuatriplicó y hasta quintuplicó en ciertas zonas del área pampeana. Ello significó un aumento patrimonial de ellos. Contrariamente a lo que sostienen muchos "expertos" e interesados en el negocio, la gran diferencia -y ganancias- se logró porque los productores redujeron los costos de producción en dólares, al poseer un tipo de cambio competitivo. En Argentina -aún en medio de la crisis financiera mundial-, los márgenes brutos por hectárea en la producción agrícola (en dólares) igualmente crecieron. Se podría afirmar que hasta 2006/07 el incremento en la rentabilidad se debió a un cambio real elevado. Luego de esa fecha, se debió a la elevación de los precios de los productos agrícolas en el mercado mundial y la reducción de costos argentinos. Las retenciones: La recordada Resolución 125/2008 permitió mostrar ante la sociedad toda la voracidad de las patronales del campo. Se quejaban por pagar y directamente reclamaron su desaparición lisa y llana. Se escucharon quienes reclamaban que el Estado no interviniera en la operatoria del sector agropecuario. Por un lado existía un rechazo al pago; pero por otro, un rechazo a un modelo de país más justo y redistributivo. Si el Estado no accediera a las retenciones, dispondría de menos dineros en sus cuentas; y por consiguiente invertiría menos en obras, en salud y en educación. Justamente las áreas de la que deben acceder los más desprotegidos (los pobres) de una sociedad. Es allí cuando recurren a otro caballito de batalla verbal, cual es el de reclamar: "el libre juego de la oferta y la demanda". Argumentando que con ello se liberan las fuerzas productivas y todo se armoniza y equilibra... Sin embargo, hasta el momento nadie puede presentar un sólo ejemplo (uno sólo !) en el mundo donde ello se produzca, se ejecute, y funcione. Lo que en verdad buscan los poderosos es hacer desaparecer los organismos de control estatales. Los que reclaman total libertad lo hacen hipócritamente, a sabiendas que ellos (muy pocos) son los que pueden ejercer el control de la actividad. Una actividad agropecuaria con decenas de miles de productores en todo el país y unos pocos compradores. Lo cual genera una clásica muestra de concentración económica. Donde algún poderoso de capital nacional termina actuando como socio menor de los que controlan la comercialización internacional. Además de ello, han aparecido junto a la revolución tecnológica, las explotaciones de grandes pooles a traves de contratos (un nueva forma de producción). Pero además, los que reclaman libertad absoluta aduciendo que así sucede "en los países más avanzados" o del "primer mundo", en verdad mienten. Porque en esos países también se ejercen controles, para evitar las distorciones. Ejemplos... ?: Companhia Nacional de Abastecimento (Conab) en Brasil, que hace compras de diversos productos en el mercado, particularmente a la agricultura familiar. El Grain Inspection, Packers and Stockyards Administration (Gipsa) en EEUU; quien regula el cumplimiento de las leyes de granos y carnes y a la vez, controla todo lo que ocurre en las cadenas. También existen organismos similares a la “junta de granos” en Rusia y Ucrania; ellas monopolizan las compras graníferas en el mercado interno y externo, y usan su capacidad de stock para regular el mercado y poder lograr estabilizar los precios en la industria. Los candienses disponen de la CDC (Comisión Canadiense de Lechería), que fija cuotas de producción de leche por región y precios sostén. En Uruguay (un claro país periférico y dependiente), el Instituto Nacional de Carnes regula el mercado cárnico, controlando las ventas en mercado interno y exportación. No existe la libertad total; porque ello es como poner una iguana a cuidar los huevos en un gallinero. Lo que en verdad pretenden estos añorantes de bolsillos llenos, es regresar al Estado destruído de la dictadura, de Raúl Alfonsín, de Carlos Menem y de Fernando de la Rúa. Una muestra: Recientemente (enero 2011) el Gobierno anunció el lanzamiento de una línea de crédito destinada a productores agrícolas por $ 2200 millones. De ellos, $ 840 millones, para el sector triguero, financiando el valor, protegiendo al productor. Que pueda vender cuando le convenga y no cuando los compradores le establecen el momento y el precio. Una operatoria del Banco Nación a... tasa cero. Después la oposición derechista dice que no existen políticas de Estado... Enojos...: Cuando el Ministro de Agricultura hizo la reunión con la mesa de enlace (patronales del campo), invitó a su par de Trabajo. Esto generó el disgusto manifiesto de los dirigentes ruralistas. El tema estuvo dado en que el Gobierno además de analizar problemas del sector y hablar de rentabilidad, también decidió avanzar en la problemática de los trabajadores (los peones rurales, particularmente). El tema no es menor si se tiene en cuenta que últimamente salieron a la luz de la prensa casos de mano de obra esclava en explotaciones agrícolas. Explotación de hombres, adolescentes, mujeres y niños, en pleno siglo 21. Mientras se expulsa de amplias áreas productivas a los trabajadores al crecer la frontera sojera, se los arrincona a aceptar trabjar como esclavos en otras tareas. Los grandes medios de comunicación, los formadores de opinión que en 2008 apoyaron la protesta de las patronales del campo, son los que aparecen como cómplices de tales situaciones esclavistas. Se niegan a otorgarle el tratamiento mediático correspondiente y solamente lo muestran como "una excepción" o "anormalidad". Ello no es tan así si se tiene presente que la actividad ruralista es la que más trabajadores en negro posee (no registrados). Ello significa: explotación, ausencia de pagos correctos, imposibilidad de acceder a jubilación o seguro, abandono de la familia del trabajador, evasión al Estado y con ello, menos obras e inversiones sociales y educativas. Si el campo es -supuestamente- "el motor de la patria", evidentemente para ello los ruralistas utilizan la tracción a sangre... a sangre humana... Vergüenza ajena: Un informe del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de la Nación cita que la informalidad en el sector rural asciende actualmente al 75% (enero 2011); el empleo en negro para todo el país es el 34,6%. Una escandalosa diferencia a "favor" de las patronales del campo que no dignifica, por cierto... En el primer semestre del 2010, dentro del Plan Nacional de Regularización del Trabajo (PNRT) la Delegación Regional de Salta, se hicieron operativos de fiscalización a huertas. La tasa de trabajadores no registrados era del 92,5% (!). Sigue citando el informe que las inspecciones durante cosechas de yerba mate y algodón en el NEA, presentaron niveles entre el 47 y 45,5% de informalidad. El diputado nacional Héctor Recalde (presidente de la Comisión de Legislación del Trabajo), recordó que cuando se votó en la Comisión Nacional de Trabajo Agrario y se propuso reducir la jornada laboral a 8 horas “tres de las entidades patronales lo rechazaron y una –Federación Agraria– pidió más tiempo para estudiar la cuestión”. Sin comentarios señores ruralistas...

 
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