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Lunes 03 de Febrero de 2014 a las 20:14

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EL ENTE DE LA DESTRUCCIÓN  (Hermes Binner lo mismo que Jorge Obeid)

SANTA FE-ARGENTINA  (PrensaMare, www.prensamare.com.ar)  La inundación del río Salado en abril y mayo del 2003 se debió la crecida de dicho río, a las inusuales lluvias en toda su cuenca y a la no terminación de una obra (de protección) durante el gobierno de Carlos Reutemann en la provincia de Santa Fe. Las aguas ingresaron por el este de la ciudad en un sector de un terraplen no finalizado y cubrieron un tercio de la ciudad. Más de 120 mil personas afectadas y el inicio de un auténtico calvario que se entiende por años, y donde los que sucedieron como gobernadores, continuaron su política del desinterés para con los danmificados. Si a Reutemann debe responsabilizarselo por su responsabilidad política y/o administrativa por una obra de protección no terminada, a sus sucesores se les debe endilgar aún más imposición de indiferencia y burla. Etapa 1: Producida la inundación, la gestión reutemanista decidió otorgar subsidios no re-integrables a los danmificados. Se buscó -en parte- dar una respuesta económica inmediata ante semejante situación afrontada. Ello en medio de una Argentina del 2003, mal a nivel interno como externo, a causa del desastre producido por el gobierno y posterior por la huída del presidente radical Fernando de la Rúa (figura de la Alianza integrada por radicales, socialistas, "progresistas", aristas y antiperonistas). Etapa 2: Desde la provincia se crea la Unidad Ejecutora para la Reconstrucción de la Emergencia Hídrica y Pluvial. Un organismo destinado pura y exclusivamente a atender sobre la problemática producida por esa inundación. Rápidamente se le simplificó la denominación y se lo tituló: Ente de la Reconstrucción o simplemente, El Ente. Dependía directamente del gobernador, el peronista Jorge Obeid, que designó al frente a una de sus escasímismas personas de confianza y mano derecha. el abogado Juan C. Forconi. Se le fue dando forma operativa, se asignó personal de otras áreas provinciales y se contrató nuevo personal; y mucho. Comenzó a partir de allí el largo peregrinaje de miles de ciudadanos del sur y oeste de la Ciudad, en su intención que el Estado provincial les respondiera económicamente por los daños sufridos. Etapa 3: Antes de terminar su mandato, Obeid dio por concluidas las tareas del Ente, en la seguridad -para él- que había cumplido con su cometido. En su período de existencia tuvo otros 2 cambios de responsables al frente del mismo, que continuaron sin cambio alguno, con la misma metodología de funcionamiento. Durante todos esos años, la prensa provincial -cambio de un jugosa y permanente pauta publicitaria de parte del Ente- se dedicó a otorgarle al mismo una tratamiento "preferencial", y practicamente se olvidó de los danmificados. Ya desde hacía varios años, el organismo había pasado a ser identificado popularmente como: El Ente de la Destrucción. Una denominación que sintetizó de manera clara, sencilla y contundente cual había sido la función que verdaderamente cumplió. Etapa 4: La derrota electoral a la que Reutemann y Obeid llevaron al peronismo, hizo que llegara a la gobernación Hermes Binner. Un socialista aliado a radicales, "progresistas", demoprogresistas, aristas y antiperonistas. Tal como se esperaba desde su gestión mostró un total desinterés por la problemática que según él "heredaba", sin percatarse quizas (?) que él, era una continuidad administrativa. Fiel a su pensamiento elitista y con el apoyo silencioso de la prensa provincial, el gobernador "ofertó" a los que hubieran iniciado una acción judicial reclamatoria contra el Estado algo cercano a la ofensa y la vergüenza. Los demandantes debían renunciar a la acción judicial; demostrar los daños; aceptar el pago del 50% de lo reclamado; pagadero en cuotas y a 10 años de plazo. La esperanza de los danmificados que aún guardaban alguna pequeña ilusión se terminó por desvanecer. Nuevamente la prensa provincial, y a cambio de una jugosa distribución de pauta publicitaria, mantuvo su conducta de silencio y marcado desinterés para con los danmificados. Hechos...:

 
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