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FORT: EMERGENTE DE LA DECADENCIA ARGENTINA

SANTA FE-ARGENTINA  (por Rodolfo Omar Gianfelici, PrensaMare, www.prensamare.com.ar)  El chocolatinero Ricardo Fort ingresó en la televisión y de allí al ambiente farandulero de la mano de un reportaje de Samuel Gelblund. A partir de ese momento su "ascenso" mediático no se debuto y toda la cultura tinellizada lo adoptó como una de sus figuras preferidas y excluyentes. Él, a fuerza de sus dineros, incapacidad y soberbia, se ganó un espacio. Se transfomó en el máximo exponente de la decadencia argentina. Un personaje al cual solamente le interesa estar y que se hable de él. Bien o mal; pero que se hable -como lo ha reconocido-. Considera que con ello se demuestra su importancia... Lo real y concreto es que este nieto e hijo de productores de chocolatines (Fel-Fort) se convirtió en el centro de atracción de todos los canales televisvos, revistas, diarios, radios y ambiente farandulero en general. Gracias a sus inagotables (?) recursos económico-financieros fortaleció su imagen de poderoso del dinero, egocéntrico, despectivo, arrogante y despreciativo. Lo cual encajó a la perfección con su incapacidad actoral, ineptitud para el canto, analfabetismo cultural y mala dicción (porque en verdad: no se sabe qué dice !). Un ejemplo concreto, en vivo y en directo, que en esta sociedad, "la plata todo lo puede". Si hasta llegó a convertirse en "jurado" del programa de la unidad comercial: Marcelo Tinelli-Adrián Suar-Canal 13-Clarín. Un jurado que no sabe hacer absolutamente nada; excepto enrostrar su poder económico, a costa de imponer problemas laborales a sus dependientes de la fábrica, que los medios formadores de opinión no informan. Fort ha generado escándalos basados en su prepotencia, en su malhablada forma de expresarse y en su pequeñez de pensamiento; solo apoyado en sus guardaespaldas. Un ridículo en sus poses/posturas físicas; aspirante a la adolescencia eterna; payasesco en su vestir; caprichoso aniñado en sus desplantes... Un millonario que ha querido y logrado darse sus gustos de construcción de una imagen a su medida física anabolizada, montándose con su propio reality show (Reality Fort), acompañado por sus FortModels y alquilando parejas femeninas. Hasta intentó organizar una "selección" entre mujeres para obtener novia... Ahora pasea su in-capacidad con su obra teatral Fortuna, donde -como no podía ser de otra manera- representa a un millonario que gasta dineros... Si...!: Los medios de comunicación, que aspiran a lograr máximas ganancias con mínimos esfuerzos y gastos, lo adoptaron porque encajaba a la perfección dentro de sus cánones y medidas. Porque practicamente todos los empresarios mediáticos entienden que hay que darle al público lo que el público pide. Y en este caso, cual si el público fuera una masa de niños caprichosos, si reclaman golosinas todo el día, ellos se encargan de darle chocolatines (Fel-Fort, por supuesto). Fort constituye la degradación del Hombre como tal; un regreso a la animalización, donde se ejerce el poder (que todo lo compra) a fuerza de plata y (que él tiene) y de prepotencia y pedantería insultante (que él muestra y refuerza con su grupo de patovicas). Imagen: Todos los medios argentinos trabajando desde la "libertad de expresión" y la "independencia informativa", y actuando en cadena nacional privada bajo las indicaciones de Tinelli... Mostrando y repitiendo hasta el hartazgo un nivel de las discuciones, "peleas", denuncias, dimes y diretes de este personaje que lo plantan muy cercano al infantilismo cerebral. Dedo acusador: A sus mediáticas denuncias, sumó lo peor que puede mostrar un humano: el de "encanar" (denunciar) a otra persona en su adicción. Su víctima resultó otro de los personajes de este farandulismo decadente (aunque un poco más capaz): Aníbal Pachano. Pero...: Cómo será de bajo el papel que representa Fort en la sociedad, que hasta el insulso y mediocre gobernador santafesino (Hermes Binner) lo tomo como un no-ejemplo nacional... Y recomendó que antes de verlo a él, es mejor tomar un libro (lo cual es verdad). Inmediatamente la respuesta fortistica surgió al instante, diciendo (a Radio 10): “Él dice que los chicos no deberían escucharme a mi, pero la verdad, me parece mejor escuchar a Ricardo Fort, que a los políticos que roban y dejan que se mate gente. Es mejor escuchar a Ricardo Fort que ver un noticiero, por ejemplo”. Y aprovechó también para regresar sobre Pachano, victimizándose al declarar: “Me extraña que todos se horroricen cuando dije que él se metía polvos en la nariz, y no digan nada de sus declaraciones, en donde me acusó de empastillarme. No hay límites, acá vale todo”. Y cerrando con otra de sus bajezas: “Y yo no me comí ningún bailarín”Increible pero real, Fort quejándose de la falta de límites ! Un Fort que se considera a si mismo una figura importante entre los argentinos y que también "atendió" a su ex-guardaespaldas Daniel Díaz León. Refiriéndose al mimo -luego que lo detuviera Defraudaciones y Estafas de la Policía Federal- lo acusó que: "Vendía información de mis movimientos". Un Ricardo Fort a su propia medida y también justo a la medida de unos 20 o 30 psicólogos y psiquiatras que trabajarian gratis con tal de tenerlo un mes en un diván...

 
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