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Miercoles 25 de Agosto de 2010 a las 14:59

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TE ACORDÁS DE JOSÉ IGNACIO LÓPEZ...?

SANTA FE-ARGENTINA  (por Rodolfo Omar Gianfelici, PrensaMare, www.prensamare.com.ar)  En todo el mundo existen investigadores que trabajan para ubicar y descubrir restos arqueológicos. Algunos prefieren hacerlo centrándose en vasijas y restos humanos. Otros en vegetales petrificados. Y están quienes eligieron los animales, especialmente los dinosaurios. Lógicamente que dentro de este último sector, a ninguno se le ocurriría pensar que va a lograr ubicar uno de esos animales, vivos; a menos que sea la conductora argentina Susana Giménez... Igualmente, aunque muchos no se percaten, existen dinosaurios mimetizados, que a la mejor manera camaleónica, siguen vivos y gozando de una excelente salud. Sin ir más lejos, en la capital argentina se puede ubicar a uno de ellos, reconocido periodista, que posee dos nombres, un apellido y un extenso curriculum. Se trata de José Ignacio López. Quién es..?: Un típico porteño, de sonrisa sobradora, amable y padre de 5 hijos. Que nacido en 1936, se recibió en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta, en el año 1955. Era un estudiante opositor al gobierno de Juan Perón y fiel adherente al golpe (y dictadura aramburana) de ese año. Luego estudió periodismo, ingresando en 1961 en el diario La Nación. Alli hizo una larga carrera, llegando en 1975 a ser prosecretario de redacción. De ese 1975 y hasta 1977 fue secretario de redacción y columnista político y de temas religiosos en el diario La Opinión. Pasó a Clarín y a las agencias Noticias Argentinas y Diarios y Noticias (DyN). Entre 1977 y 1983 fue columnista político y responsable de los comentarios religiosos de Clarín. Además también escribió para el semanario El Economista. Con la llegada de la democracia, se convirtió desde diciembre de 1983 y hasta julio de 1989, en el vocero del presidente, el radical Raúl Alfonsín. Fue gerente de noticias en las radios América y Del Plata; fundador (actual presidente) del Club Gente de Prensa, donde convergen los periodistas católicos; integra la Comisión Directiva de la Unión Católica Latinoamericana de Prensa. La famosa SIP (!) Sociedad Interamericana de Prensa lo premió en 1998 con Mención de Honor (por la cobertura del Sínodo de Obispos de América - Roma 1997). Actualmente se desempeña como editor del diario La Nación y en los editoriales en la Red de diarios del Interior. Biógrafo: En el año 2008 salió el libro donde escribió la biografía de Héctor Magnetto (titulado: "El hombre de Clarín", Edit. Sudamericana), el todopoderoso mandamás del Grupo Clarín. Y López dijo que lo hizo porque "Procuro hacer una contribución a la historia del periodismo" (diario Perfil, 12-4-2008). Cuenta López que lo conoció porque Alfonsín "se reunió con Ernestina Herrera de Noble algunas veces... en 1992 vuelvo a trabajar en La Nación, cuando con Clarín compran la Voz del Interior y Los Andes de Mendoza, y soy delegado editorial en Cimeco". Sugestivo lo que cuenta y porque ni a Alfonsín, ni a su entorno nunca se les ocurrió preguntarle a la señora Herrera cómo había adoptado a sus hijos… En cuanto a Cimeco, es una de las firma que denunció Cristina Fernández... Respecto a Magnetto agrega: "En el libro digo que es un hombre de poder". No se equivocó. Para obtener más información sobre la historia que escribía, López no se privó de nada: "Hablé con muchos, como Carlos Menem, José Alfredo Martínez de Hoz, Marcos Cytrynblum y Joaquín Morales Solá. Gente que hoy está en el diario y otros que ya no. Una de las grandes historias del libro es la desaparición del desarrollismo de Clarín. También toda la historia de Papel Prensa, y para eso hablé con Bartolomé Mitre y con Fernán Saguier, entre otros". Pero en todo lo que le contaron, López parece no haber encontrado algo sospechoso (?), porque nunca denunció nada de Papel Prensa... Cuando le toca hablar de cómo construyó el poder Magnetto, lo explica con una sencillez tan grande que raya en lo incrédulo: "Es un tipo agradable, culto, que sabe mucho de pintura y le gusta la ópera. Un hombre con mucha formación. Evidentemente, era un muchacho inteligente, y Frigerio –un intelectual brillante de la Argentina– algo le debe haber visto cuando lo pesca en la facultad y lo lleva a trabajar con Arturo Frondizi. Frigerio es su padre político e intelectual". El libro del que fuera secretario privado de Arturo Frondizi fue prologado por Natalio Botana y Joaquín Morales Solá (!). Qué silencio !: La causa judicial que investiga el origen de los menores "adoptados" por Ernestina Herrera en 1976, generó un careo entre el CEO del monopolio clarinetista, Héctor Magnetto y el periodista José Ignacio López. Pero lamentablemente no aportó nada en concreto, respecto a si ellos poseían evidencias del origen de los menores; o de la inscripción irregular de Marcela y Felipe Noble Herrera como hijos adoptivos. Pues el juez Conrado Bergesio se encargó que el encuentro tribunalicio prácticamente haya sido "circunstancial" o "casual". Pero quizás lo más importante de todo haya estado en que ese trámite judicial fue ignorado por toda la prensa "libre" de Argentina. Ni Clarín ni La Nación informaron de ello, siendo que los careados pertenecían… a dichos medios. Prefirieron dejar escapar esa primicia periodística… Ese encuentro en Tribunales se realizó, la misma semana que el Senado aprobó la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Ningún otro medio escrito formador de opinión lo comunicó al país; y en la misma situación de silencio estuvieron "coincidentemente" los canales televisivos y las radios. Todos los que se rasgan las vestiduras proclamando sobre la libertad de expresión (inclusive Magnetto y López), la practican… escondiendo información a millones de argentinos. Una metodología imitativa a lo que ocurría durante la dictadura cívico-militar. Hoy, 2010: En la mañana del 25-8, al día siguiente que la presidenta Cristina Fernández denunciara la maniobra de Clarín y La Nación, para quedarse con Papel Prensa, habló en el programa radial Magdalena Tempranísimo (Radio Continental, del Grupo Prisa, de España), y dijo López, como vocero de La Nación: “Todos tenemos una cuota aparte de responsabilidad en la tragedia que nos sucedió a los argentinos; entonces, ese tratamiento merece encararlo con respeto... La presidenta anunció que ahora llevará estos documentos a la justicia pero hay que recordar que la justicia ya se expidió sobre el caso Papel Prensa y fue en democracia que se pronuncio sobre la validez de la trasferencia de acciones”.

 

Escritos de 1976...: José Ignacio López escribió ese año: “...la Junta es visualizada como el recinto de poder al que se reserva algo así como la condición de custodia y de control del proceso.....el mecanismo ideado para el ejercicio del poder es idóneo e inexcusable para asegurar el éxito final de los objetivos de reorganización del país” (Revista La Opinión, 9-8-1976). Los desaparecidos y las muertes salvajes eran algo cotidiano, quizás por ello -no inocentemente- el periodista y militante radical López, explicitaba los motivos por los cuales el “…revelar el nombre de los detenidos equivaldría, a suministrar información de alto valor a las organizaciones subversivas, ya que hay entre ellos quienes se encuentran a disposición de las autoridades por sospecha o certeza de conexión con la guerrilla. Una vez agotadas las investigaciones, los ciudadanos cuyos antecedentes los demuestren totalmente ajenos a la sedición, recobran entonces la libertad” (Revista La Opinión, 11-10-1976). Escritos de 1977: El mismo periodista López escribe en el suplemento del diario La Opinión un imperdible artículo titulado: ´Para definir cómo será construida la paz´ (La Opinión, 3-4-1977). Allí explicaba: “Hace un año las Fuerzas Armadas protagonizaron un desafío histórico: reorganizar al país y construir la paz. Hoy la Argentina no está al borde de la destrucción por obra de la delincuencia subversiva, y ha llegado el momento del diálogo y de la creatividad”. El señor López no era un desinformado; nunca lo fue. Por lo tanto se comprenden cuales eran los alcances de “su” paz; que coincidía con “la” paz de los dictadores. Está claro que él aplica el carácter transitivo en su escrito, y que por ende se entiende lo que perfectamente quiere decir: con la muerte de los que él y los militares consideraban subversivos, se había logrado la paz, en consecuencia se podía abrir el diálogo. Y sin intervención de los que se oponía a esa paz. Sea porque ya estaban muertos, en el exterior, presos, desaparecidos o silenciados. En consecuencia propiciaba un diálogo entre los que adherían a “esa” paz lograda con sangre. En definitiva un diálogo entre sordos. Lógicamente que se equivocaba, quizás pecando de su apresuramiento por militante radical impaciente, no entendió que faltaba mucho más –no sólo en años, sino en muertes- para que existiera algún tipo de diálogo en el país. López no duda en presentar y reconocer a los militares su función de salvadores de la a Patria: “Igual que hace un año, el país empieza a vivir diez días decisivos. Doce meses atrás, sobrecogida por una de las crisis más profundas de su historia, la Argentina atravesaba jornadas tensas, expectantes. No era la suerte de un enfermo ineficaz y corrompido lo que tenía de dramatismo a aquellas horas de marzo. A esa altura de 1976 ya nadie dudaba del derrumbe institucional, provocado por la incapacidad, la ceguera política y el sectarismo” (Revista La Opinión, 23-11-1977). Vale la pena agregar algo más…?.

 
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