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Martes 17 de Agosto de 2010 a las 15:01

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LUCHAS Y ASESINATOS DE OBREROS (1965)

SANTA FE-ARGENTINA  El siguiente es el texto de un Capítulo del libro "Historia 1955-1990" (en etapa final, de Rodolfo Omar Gianfelici), donde se recuerda lo que ocurría en 1965 en Argentina (y el mundo), mientras administraba el país el radical Arturo Humbero Illía:

 

Es el año de la renovación de autoridades legislativas, y el peronismo participa con el nombre de Unión Popular, ya que continúa proscrípto. Quién saca ventajas en la interna partidaria es Augusto T. Vandor, que logra imponer mayor cantidad de candidatos afines a su pensamiento y accionar. Es que ese dirigente metalúrgico había organizado desde la UOM una propia estructura que excedía al sindicalismo y se proyectaba en lo político.

            Su aspiración máxima era desplazar a Perón en la conducción del Movimiento Justicialista. Y el sistema así lo veía y apoyaba.
            En España, la presión estadounidense se había puesto de manifiesto, y Franco en reunión de ministros dispuso limitar el accionar político de Perón, que fue informado de tal situación, mientras expulsaban de ese país a directos colaboradores peronistas, hacia fines del año 1964.
            Porcentualmente hablando, el peronismo triunfa con el 37,42 % de los votos frente al 28,5 del radicalismo. Nuevamente legisladores surgidos del peronismo regresaban al Congreso; lo cual no era poco decir.
            Por un lado constituía un triunfo político innegable. Pero por otro un grave peligro, ya que el sistema integraba y comenzaba a acotar a los legisladores. Los adaptaba a las condiciones que establecia; en definitiva comenzaba su tarea final de domesticación del peronismo.
            Por ello es la JP en la voz de Carlos Caride quién plantea la peligrosidad que la jugada lleva implícita, y convoca a continuar luchando.
            En abril, al ser invadida Santo Domingo por los EE.UU. (“...para evitar otro estado comunista en el hemisferio”, según el presidente Lindon B. Johnson que había reemplazado al asesinado Kennedy), la JP se moviliza y realiza actos a los que se suma días después la propia CGT. También el estudiantado se opone a la invasión imperialista.
            Y por contrapartida, las Fuerzas Armadas argentinas están alegres, y el Ministro de Defensa radical Leopoldo Suárez anuncia “Las Fuerzas Armadas argentinas están en condiciones de ir al Caribe”.
            EE.UU. exige mediante un enviado especial que el gobierno fije su posición respecto a la invasión, donde intervinieron casi medio millar de marines; el radicalismo aprobó con su voto en la OEA la creación de una Fuerza Interamericana, que tendría por objetivo la defensa contra el comunismo, y la acción norteamericana con envío de tropas.
            Los radicales quedaron así enfrentados con los obreros y los estudiantes que se manifestaban en contra de la intervención y habían ganado la calle.
            Continúan las movilizaciones y el peronismo vuelve a aportar la sangre: un muerto (el estudiante H. D. Grinbaum), golpeados, heridos y detenidos el día 12 de mayo.
            El 21 fallece otro (Héctor Lorenzo Gatica). La represión del gobierno radical alude a la presencia de agitadores comunistas.
            En agosto otro hecho de gran repercusión, cuando un comando peronista se apropia nuevamente del Sable Corbo de San Martín.
            A todo esto Vandor continúa sin detenerse con su estratégia. Cada día un paso más para construír el “peronismo sin Perón”.
            Ya había llegado al control de la CGT; en la conducción de las 62 Organizaciones había desplazado a Andrés Framini y su amigo Paulino Niembro ejercía la conducción de los 52 diputados del peronismo.
            Perón está al tanto de todo y por ello envía a Isabel Martínez, su tercera esposa, como prenda personal de unidad para enfrentar la maniobra del sector que ya se denomina: vandorismo.
            Los trabajadores a su vez mantenían su Plan de Lucha y se movilizaban. Y es así que el 21 de octubre (apenas unos días después que el antiperonismo festejara los 10 años del derrocamiento de Perón), son asesinados los trabajadores Mussy, Retamar y Méndez. El acto del 17 de octubre había sido prohibido por el Ministerio del Interior; y Perón se comunicaba con ideas de extrema dureza para con sus seguidores (3).
            El sistema va dando su respuesta cada vez que puede. Por un lado trata de integrar y domesticar a los peronistas más proclives, y por el otro asesina a quienes se manifiestan como díscolos, para que ello sirva de ejemplo.
            Por supuesto que todo ello en nombre de la democracia...
            La inflación anual ya había alcanzado al 29 % y los 700 mil desocupados dejados como herencia por el gobierno anterior, al terminar el año se había transformado en un millón.
 
            Entre las muertes internacionales se encuentran las de Pierre Ngendandumwe primer ministro de Burundi y su colega de Irán Hassan Alí Mansur. Mientras que en Portugal la violencia se lleva al opositor de la dictadura, Humberto Delgado.

 
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