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Jueves 01 de Julio de 2010 a las 15:04

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PERIODISTAS ARGENTINOS MUY SERVICIALES...

SANTA FE-ARGENTINA  (por Rodolfo Omar Gianfelici, PrensaMare)  Esta democracia es lo que tenemos. Lo que debemos defender. Y lo que estamos obligados a mejorar. Mientras tanto, asistimos al desarrollo de lo más bajo en cuanto a calidad intelectual y a bondades humanas. Tanto que se podría decir que estamos ante el "periodismo botón". Una suerte de profesión que se muestra preocupada, investigadora, profunda y hasta progresista, pero que en el fondo solamente se ha mimetizado. Son en su gran mayoría (y por suerte existen excepciones), la continuidad del servilismo formado y alentado en épocas dictatoriales. Esta clase periodística que ocupa los principales espacios radiales, televisivos y escritos, se caracteriza por disimular muy bien su servilismo, pero a la vez ha regresado a un nivel primario de alcahuetería, del que muchos no teníamos conocimiento. Quizás nuestros padres o abuelos lo habían llegado a observar en su primera versión, a partir de setiembre de 1955. Ahora se asiste a una versión mejorada y con nuevos envases de presentación. Pero en cuanto a su contenido: siguen oliendo mal. Imaginemos a esta clase periodística sirviendo a un gobierno anti-democrático: Sálvenos Dios ! Serían ello mismos los primero en entregar a ciudadanos... Porque esta mediocridad intelectual crece bajo las exigencias patronales, que los incorpora como simples sirvientes transitorios; sin que ellos (éstos periodistas) comprendan que van a ser deshechados cuando las circunstancias así lo indiquen (simil preservativos). Mientras tanto ellos creen que trabajan y aportan a la libertad de expresión. Lo cierto y efectivo es que en este camino (de)formativo, el periodimo argentino ha tenido capaces personajes, que efectuaron sus aportes necesarios, para que hoy dispongamos de sus hijos de profesión. Que se asemejan a aquellos hijos que prometió crear el general Albano Harguindeguy desde el Ministerio del Interior ("los hijos del Proceso"). En este camino son nuevas caras las que van tomando la posta, adaptado a ésta democracia. Sus "mejores" maestros -a no olvidarlo- han sido, entre otros: Jacobo Timerman: Director y propietario del diario La Opinión. Tras una imagen de "progresismo" se alineó junto a la dictadura. Inclusive montó un diario (La Tarde) que adhirió jubilosamente a los uniformados en el mes de marzo de 1976. Joaquín Morales Solá: Responsable del área Panorama Político de Clarín en época dictatoriales. Luego Prosecretario de Redacción al frente de la Sección Política (delineaba la línea política que leerían los ciudadanos). Nunca se enteró de desapariciones, torturas ni de apoderamiento de menores... Bernardo Neustadt: El menos capaz intelectualmente, pero el más sagaz para llegar a la gente con su léxico. Trabajó con su programa en Canal 13 (controlado por la Marina) y en Canal 11 (en manos aeronáuticas), desde su recordado Tiempo Nuevo. Lo acompañaba el filósofo del programa: Mariano Grondona. No tuvo dudas en halagar a todos los dictadores y sus políticas. Samuel Gelblung: Si bien en estos años se lo presenta con su apodo de Chiche, que le otorga más familiaridad con la ciudadanía, fue el Director de revista Gente (Editorial Atlántida) de 1976 a 1978. En los años en que el medio más apoyó y desinformó a favor de los asesinos (era la revista de la clase media). Desde Francia tituló una imperdible nota: “Cara a cara con los jefes de la campaña antiargentina”. Defendió desde su trinchera de la pluma al terrorismo de Estado. Mariano Grondona: Con sus exposiciones filosóficas en Tiempo Nuevo aportaba su compromiso con la dictadura. Desde el diario El Cronista Comercial y usando el alias de Guicciardini, no dudó en hacer lo mismo. Uno de sus trabajos fue como profesor en la Escuela de Guerra. Defensor a ultranza de los postulados económicos de José Alfredo Martínez de Hoz y de la destrucción de la economía nacional. Magdalena Ruiz Guiñazú: La fracasada actríz de la década de los ´50 fue conductora radial en plena dictadura de la poderosa Radio Continental. Desde ese medio apoyó las políticas económica y represiva. Aquellas palabras serviles expresadas y dirigidas al Ministro del Interior, Harguindeguy (agosto 1980) en una armadísima charla de prensa, no podrá borrarlas jamás: “No queremos que usted crea, señor ministro, que éstas son acusaciones en contra suyo. Son simplemente comentarios que le hacemos para que sepa qué es lo que se dice, qué es lo que se piensa”. Luego de manera camaleónica se convirtió en anti-dictatorial y Raúl Alfonsín la incluyó (junto a otro adherente a la dictadura, Ernesto Sábato) en la CONADEP... . Ramón Andino: Desde el televisivo programa de Canal 13, Realidad 82, acompañaba a Juan Carlos Pérez Loizeau. Fue un desinformador que se había ganado una suerte de credibilidad social porque defendía a los jubilados. Usaba ese papel paternalista (o de hijo buenazo) para defender a los dictadores. José María Muñoz: Como hombredel ambiente deportivo (Radio Rivadavia y Canal 7), fundamentalmente futbolístico, no dudó en poner su palabra al servicio de la dictadura. Era el relator estrella del momento y el “Relator de América”, con todas las limitaciones intelectuales que tenía, puso su énfasis en el servilismo. Sus programas sirvieron para que los uniformados aparecieran opinando y mostró toda su bajeza cuando en 1979 llegó la Comisión de Derechos Humanos (de la OEA) a visitar el país. En su afán por mostrar una Argentina ordenada y limpia (como un cuartel militar gigante) llevó adelante la campaña contra las tiradas de papel picado en el Mundial 1978. El popular Clemente, desde una tira gráfica logró derrotarlo ! Mónica Cahen D’Anvers: La señora bonachona, trabajadora, amable y humilde, efectuó su aporte a la peor época del periodismo nacional. Desde un noticiero y desde su programa (Mónica presenta) desinformó con lógicos apoyos estatales (de los uniformados). Julio Lagos: Al frentede un programa radial nocturno (al igual que desde la televisión) adhirió activamente a los postulados dictatoriales. Fue un habil des-informador. Jorge Fontevecchia: Al frente de la dirección de la revista La Semana, fue un auténtico vocero dictatorial. Algo má chavacano que Gente y 7 Días, su revista familiar, ocupó un importante espacio en los lectores de clases media y media-baja. Fiel adherente a la tiranía: “Por favor, no nos vengan a hablar de campos de concentración, de matanzas clandestinas o de terror nocturno", supo afirmar (y firmar) en algún momento. José Gómez Fuentes: Un mediocre sin pelos en la lengua. Desde el canal ATC (el 7) conducía el noticiero Sesenta minutos. Ferviente defensor del gobierno y luego (1982) emergió como el gran mentiroso que a diario ocultaba lo que ocurría en la Guerra de Malvinas: "estamos ganando", sostenía. Este afiliado y confeso radical, constituyó una de las peores y más grotescas máscaras de la prensa.

 
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